lunes, 14 de enero de 2008

Peter Petrelli quiere todo

No sé qué tan bueno sea contar esto, mis asesores de imagen me dicen que no lo diga. Que mis potenciales empleadores van a buscarme en google (*Hola, bienvenidos futuros jefes, contrátenme porfa) y van a buscar detalles sobre mí en este espacio. Pero llevo unplugged desde que empezó el año. Literalmente. Y necesito conectar. Sacar mis ideas a que se aireen: escribiendo se piensa mejor.
Como muchos saben, llevo un rato trabajando en la sección comercial de la embajada de un país asiático que no he mencionado nunca, por aquello de poder libremente escribir sobre el enorme shock cultural que es compartir la vida con ellos.
Bueno pues, resulta que mi contrato temporal con ellos terminó el 31 de diciembre, y - después de un año de trabajo árduo - decidieron renovarlo hasta febrero, mandándome de "vacaciones" forzadas durante enero, argumentando que "no hay trabajo, este mes, pero te esperamos en febrero, recuerda que te acabamos de aumentar el sueldo y eres muy importante para nosotros". Por cierto: No pienso reflejar este gap en mi curriculum, así que si preguntan, este enero estuve trabajando ahí, ok??

Sigo afortunadamente trabajando, se nota a leguas que va a seguir habiendo cuerda durante largo rato. Menos mal, de alguna manera es un colchón para un inesperado e injusto mes, como este enero que me está tocando vivir. Pero el punto es, Peter Petrelli.
Durante este difícil tiempo "libre", cayó en mis manos la primer temporada de Heroes (Héroes), una historia de ficción sobre personas con poderes especiales: volar, leer los pensamientos, manipular el tiempo, regenerarse, hacerse invisible...Cada poder tiene un personaje, y de entre todos yo quisiera ser Peter Petrelli, porque él tiene la habilidad de absorber los poderes de quien está junto a él y acumularlos. Y así, tiene muchos.

En este tiempo de búsqueda de trabajo (obviamente, lo ideal sería que al llegar febrero pudiera decirle a mi asiática jefa "Sabe qué? Gracias pero ya encontré otro trabajo donde me valoran mucho más, nos vemos" así que estoy buscando chamba), no me estresa la idea de las entrevistas, ni de los curriculums, ni siquiera la posibilidad de decirdir jugármela y no volver con los asiáticos luego de la perrada que me hicieron.

Mi problema es que lo quiero todo. Que soy un wannabe, en toda la extensión. Que no sé renunciar a nada y me rehuso a pagar cualquier costo de oportunidad.
Quiero ser publirrelacionista, o gerente de marca, hacer comunicación o cualquier tipo de marketing; quien conoce el esfuerzo que he hecho para los suecos, lo sabe. Quiero pelear por los derechos humanos, quien leyó mi tesis lo sabe. Quiero ser escritor, o poeta, o periodista, o columinsta, o editor, o guionista. O locutor. Ustedes lo saben, no? Quiero ser negociador, no sé si me especializaría en relaciones internacionales, o en sector privado, o en negociar con secuestradores; muchos en mi universidad lo saben. Quiero analizar y facilitar el comercio internacional, toda la embajada asiática en la que trabajo lo sabe. Quiero ser chef, y abrir un restaurante, quien ha probado mi pasta de carne con tomate y queso lo sabe. Quiero ser cantante, quien ha compartido una noche bohemia conmigo lo sabe. Quiero ser cineasta, quien ha visto mis cortometrajes o ha leído mi guión (hey ya!) lo sabe. Quiero ser profesor, mis alumnos lo saben. Quiero ser.
Metafóricamente hablando - bueno, y literalmente tambiéeen -, tengo siempre muchísima hambre, de todas las comidas y platos imaginables. Todas me encantan y soy capaz de comérmelas sin dejar una sóla migaja.

Por eso escojo a Peter Petrelli, porque no soy capaz de escoger un sólo poder.
Independientemente de si podría ser realmente bueno en cualquiera de las profesiones mencionadas, está un deseo de hacerlas todas, y un tiempo demasiado corto. Ya llegó el 2008. Independientemente de preparación académica o de experiencia laboral, está mi capacidad para trabajar mucho. No sé si bien, pero mucho. No soy huevón. Trabajo desde los quince. Y me encanta trabajar. Creo que extraño mi oficina en la embajada. Extraño un horario, cosas que hacer. Extraño a mis amigos, Cuco y Eduardo.
Igual que Peter Petrelli, intuyo que por puro equilibrio kármico, tiene que esperarme algo bueno, después de haberme jodido tanto trabajando.
Por cierto lectores, si saben de alguna chamba avísenme no?


Y bueno, me entrego al destino, que decida él (Siempre y cuando sea algo increíble, si no, no me dejo). Yo aquí sigo, esperándolo. Viendo Heroes mientras tanto.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

JESÚS, CON ESE ENTUSIASMO Y ESA ENERGIA SERAS EXCELENTE EN LO QUE TE PONGAS.SEGURO DE TI MISMO TE NOTO EN ESTE ESCRITO Y ¡¡MOLA!!
BESOTES

ZARAGOZA-ESPAÑA-

Karla Gutierrez dijo...

Me encanto to post, yo igual quiero ser y hacer tantas cosas,quiero descubrir las señales que la vida nos va poniendo en el camino aunque se escuche cursi!!!

Anónimo dijo...

Pues nosotros también te extrañamos en la oficina.
P.D. cuando regreseses recibirás la grata sorpresa de que ya tienes nuevo vecino. Jeje. Creo que huele mal.
Cuco

Llaidy dijo...

Muy buena entrada. A mi me gustaria hacer de todo. Yo creo que ese sintoma le da a uno siempre. Espero que consigas chamba en lo que mas te apasione, se siente tu potencial. Saludos

Anónimo dijo...

"close your eyes and i'll kiss you, tomorow i'll miss you..."

¡quiero volver a verlaaaaaa! pero esta vez sí cantamos fuerte y aplaudimos, aunque nos vean feo! jajaja