Llevamos tantos días de lluvia intensa en la Ciudad de México que salir por la cena no es una opción. Felizmente, El Huequito piensa en todo y tiene servicio a domicilio.
Esta fue pues la gran noche ideal para tomar el teléfono y pedir un taco de pastor especial y un pan árabe con costilla y queso.
Un tipejo tomó mi orden, me pidió mi dirección y me preguntó mi nombre. Felipe, respondí (la verdad, en estos tiempos, descarté darle mi nombre verdadero al goei que atiende el teléfono de El Huequito). ¿Felipe qué? preguntó, en tono altanero. Felipe así, le contesté. (Menos va a andar uno diciendo su apellido ficticio).
Unos treinta minutos después, un mozalbete con una bolsa amarilla de El Huequito que contenía sabrosos manjares tocó a mi puerta. ¿El Señor Felipe Así ? Sí, soy yo, respondí.
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Esta fue pues la gran noche ideal para tomar el teléfono y pedir un taco de pastor especial y un pan árabe con costilla y queso.
Un tipejo tomó mi orden, me pidió mi dirección y me preguntó mi nombre. Felipe, respondí (la verdad, en estos tiempos, descarté darle mi nombre verdadero al goei que atiende el teléfono de El Huequito). ¿Felipe qué? preguntó, en tono altanero. Felipe así, le contesté. (Menos va a andar uno diciendo su apellido ficticio).
Unos treinta minutos después, un mozalbete con una bolsa amarilla de El Huequito que contenía sabrosos manjares tocó a mi puerta. ¿El Señor Felipe Así ? Sí, soy yo, respondí.
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2 comentarios:
Se ve que El Huequito, además de sabrosón, es muy democrático.
Jejeje, bueno ya tienes tu apellido Ficticio. F.Así
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