Mi trabajo me ha permitido conocer ya a mucha gente exitosa, pero a decir verdad - salvo un par de episodios con editoras de revistas - no había visto a nadie que me emocionara. Hasta Chenoa.
Hace muuchos años, cuando por mi edad aún me era socialmente válido abiertamente emocionarme con la tele, descubrí a Chenoa cantando "Otro amor vendrá" y vaya que me emocioné: ella tiene el récord de haberme conmovido más veces en mi vida con su interpretación. Al salir su gran concierto en Zaragoza en octubre de 2003 me impresioné con su hermosura - qué mujer tan bella (¡!), por donde la veas tiene un ángulo sexy -, su bestial fuerza escénica y a su voz potente pero femenina, en mi opinión la mejor que tenemos en nuestro idioma. Más tarde, su canción "Si no estás" se convertiría en la banda sonora del momento más triste de mi vida. Todo en ella me fascinaba. Algún día la conocería, no quedaba duda.
Y sucedió que por fin Chenoa llegó hace poco a mi ciudad con su nuevo disco, muy distinto a los anteriores: sentí que las letras son más para teenagers. A pesar de que la contagiosa "Todo irá bien" (el sueño mañanero de cualquier fan de The Secret) y la divertida "El Bolsillo del Revés" la alejan de su característica línea madura, la frescura de"Absurda Cenicienta" es un inteligente acierto mercadológico para hacer que Chenoa cruce con éxito el charco y venga a México.
Chenoa vive una etapa feliz y se nota. Lo constaté porque el día en que la conocí - a pesar de que ella decía que estaba agotada - la encontré hermosa como nunca antes.
El tiempo de verla fue bastante breve, pero suficiente. Bastó para hacerme sentir como cuando tenía 16 y me emocionaba y era un grouppie profesional. Suficiente para poder agradecerle a través de un anillo en el que he puesto tanta energía todos esos regalos que indirectamente me dió sonorizando mi vida con su música.
El caso es que ya estoy como esos señores que tienen la tienda de fotos tamaño pasaporte para visas cerca de la embajada de Estados Unidos: lleno de fotos con famosos. Pero que conste que de todas, la de Chenoa es de verdad la más especial.
Hace muuchos años, cuando por mi edad aún me era socialmente válido abiertamente emocionarme con la tele, descubrí a Chenoa cantando "Otro amor vendrá" y vaya que me emocioné: ella tiene el récord de haberme conmovido más veces en mi vida con su interpretación. Al salir su gran concierto en Zaragoza en octubre de 2003 me impresioné con su hermosura - qué mujer tan bella (¡!), por donde la veas tiene un ángulo sexy -, su bestial fuerza escénica y a su voz potente pero femenina, en mi opinión la mejor que tenemos en nuestro idioma. Más tarde, su canción "Si no estás" se convertiría en la banda sonora del momento más triste de mi vida. Todo en ella me fascinaba. Algún día la conocería, no quedaba duda.
Y sucedió que por fin Chenoa llegó hace poco a mi ciudad con su nuevo disco, muy distinto a los anteriores: sentí que las letras son más para teenagers. A pesar de que la contagiosa "Todo irá bien" (el sueño mañanero de cualquier fan de The Secret) y la divertida "El Bolsillo del Revés" la alejan de su característica línea madura, la frescura de"Absurda Cenicienta" es un inteligente acierto mercadológico para hacer que Chenoa cruce con éxito el charco y venga a México.
Chenoa vive una etapa feliz y se nota. Lo constaté porque el día en que la conocí - a pesar de que ella decía que estaba agotada - la encontré hermosa como nunca antes.
El tiempo de verla fue bastante breve, pero suficiente. Bastó para hacerme sentir como cuando tenía 16 y me emocionaba y era un grouppie profesional. Suficiente para poder agradecerle a través de un anillo en el que he puesto tanta energía todos esos regalos que indirectamente me dió sonorizando mi vida con su música.
El caso es que ya estoy como esos señores que tienen la tienda de fotos tamaño pasaporte para visas cerca de la embajada de Estados Unidos: lleno de fotos con famosos. Pero que conste que de todas, la de Chenoa es de verdad la más especial.