lunes, 1 de agosto de 2011

De cuando los astrólogos por fin aciertan

"Say oh, got this feeling that you can't fight
Like this city is on fire tonight
This could really be a good life.

Sometimes there's airplanes I can' t jump out
Sometimes there's bullshit that don't work now
We are god of stories but please tell me
What there is to complain about?

When you're happy like a fool
Let it take you over
When everything is out
You gotta take it in

Oh this has gotta be the good life
This has gotta be the good life
This could really be a good life, good life"




Queridos dos (2) lectores, estoy aquí por tres (3) razones:

1. La primera es reivindicar esa noble y honesta profesión que es la astrología. Que sea la última vez que oigo que alguno de Ustedes dos llama "charlatanería barata" a los horóscopos que aparecen al final de las revistas, por favor. Se ven muy mal haciendo eso. Los astrólogos saben bien lo que hacen: sólo hay que ser lo suficientemente cultos e instruidos en las ciencias ocultas (que, por cierto, son exactas) para entender sus esotéricas prácticas.

2. Compartir y precisarles que, de lo que leen en su horóscopo, sólo lo bueno se cumple. Todo lo malo es relleno que exigen los editores de las revistas porque - ya saben -, la violencia vende, así es esto. No se vive de ser astrólogo, hay que comer en esta vida y cada medio tiene una agenda y una línea editorial. Pero un buen aprendiz de astrología sabe obviar la paja y nomás leer lo bonito, que es lo verdadero. Así que ya saben.

3. Dar fé de que - si bien tarda digamos, unos diez meses - todo lo bueno que han leído en estos recuadritos se va acumulando en el cosmos, hasta que llega un día en que se desborda y BUM la fortuna aterriza. Incluso, si se confundieron y leyeron por ahí otro signo que no era el de Ustedes y se dijeron "Oh, qué padre que te diga eso tu horóscopo", también, TAMBIÉN eso que desean, se cumplirá.

Palabra de Escorpión.

viernes, 8 de julio de 2011

De Hombres y de Dioses

“Quien mate a su hermano, se irá al infierno”
- El Corán

Esta cinta ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2010, narra cadenciosamente la historia real de ocho monjes cistercienses franceses que habitan un monasterio en una población musulmana en Argelia, durante la guerra civil de los años noventa, cuando grupos de fundamentalistas islámicos sembraron terror en la región.
Cercanos a los pobladores, los monjes - que comparten sus labores y festividades, y se hacen cargo de sus necesidades médicas – se verán enfrentados a la terrible duda de quedarse o abandonar el país ante la amenaza latente de ser asesinados por los terroristas.

¿Es cobarde partir cuando los extremistas acechan? Enmarcado en el atractivo exotismo del Medio Oriente que tanto ha fascinado siempre al pueblo francés, el director Xavier Beauvois no sólo brinda una historia de esperanza en tiempos de sangre, sino una sutil crítica a la colonización francesa en Argelia y un compendio de interesantes reflexiones que pueden trasladarse hasta el México de hoy.
Entre cánticos antiguos de iglesia, el trágico planteamiento de la película ofrece una alternativa de filosofía y comportamiento ante el terror que al amenazar parece estar cada vez más cerca: un escenario con el que los mexicanos podemos identificarnos perfectamente.
El problema de resolver ser mártires por quedarse en un lugar no aplica cuando la realidad se desborda y hace parecer la decisión como un suicidio, haciendo que el heroísmo se diluya a pesar de que ser libre bien puede definirse como el no tener miedo a morir.
La democracia como sistema aparece sugerida, confrontando a Christian - el sacerdote líder por quien sus compañeros votaron en un principio para que decidiera por ellos - con el descontento propio de la rendición de cuentas, que surge a partir de la insatisfacción de la mayoría ante las decisiones inesperadas, algo con lo que también, muchos mexicanos pueden indentificar en su vida actual.
La escena sin diálogos en la que los frailes disfrutan de una cena a la que incorporan vino y música es conmovedora e invita a revalorar el amor a la vida, aunque si un elemento en esta obra es capaz de arrancar el corazón y simpatía del espectador es el actor Jacques Herlin en el cándido papel de Amédée, el sacerdote más viejo del grupo.

Un buen pastor no abandona nunca a su rebaño cuando llega el lobo: Para que esta joya permanezca en salas, hay que ir a verla ya. De Dioses y de Hombres, llega por fin a las pantallas de México este viernes 8 de julio en Cinépolis, Cinemex, Cineteca Nacional, The Movie Company y Lumiere.

domingo, 22 de mayo de 2011

Guía para presentar un proyecto en junta

Día a día me toca recibir en junta a personas que vienen a presentar sus proyectos.
Alguna vez tuve que hacer equipo para ir a presentar mis servicios a clientes potenciales y pensé que era bastante malo, pero no. La triste realidad de las reuniones y presentaciones es tan desoladora, que me encuentro ya preparando un librazo de consejos.
Para desahogarm...cof cof perdón iniciar, basado sólo en las juntas de la semana pasada, he aquí algunos consjeos:
  • Nunca, nunca jamás inicies la reunión de seguimiento con un "Te extrañé". Sólo nos hemos visto una vez, con lo cual o eres la más patética de las lamebotas o neta estás solísima en el mundo (y qué miedo).
  • Tres personas son multitud, sobre todo si las tres intervienen - léase se atropellan - en una misma presentación.
  • En el mismo tenor, si tu compañero se equivoca, lo corriges en tu oficina, no en mi sala de juntas. Te recomiendo que ANTES de la reunión revisen juntos la propuesta. Ten precaución con frases como "Ah es que no tuve tiempo de leer lo que veníamos a exponer". Te ves mal.
  • Si te pregunto que si quieres agua o café, no me respondas que si tengo Freska o Sprite o algo así. No soy tu pinche miscelánea. Si te traen agua y no conoces la marca, por favor disimula tu recelo. Tip: Además de la Bonafont, existen otras marcas igual de confiables. Te lo juro.
  • Lávate los dientes, mastica un chicle o chupa una pastilla. Soy fumador, cafetero y - aún peor - taquero y garnachero. Ergo, si yo puedo tú puedes. Si traes mal aliento, no puedo concentrarme en tu propuesta y, mientras expones con tanto esfuerzo, yo sólo cuido que no notes cómo estoy aguantando la respiración o cubriendo mi nariz.
  • No te ocurra hablar mal de México: Eres mexican@ y yo también (Si no eres mexican@, peor tantito). Cualquier comentario en contra del país descalifica tu proyecto por muy bueno que sea. Lo siento, estás en junta conmigo, en mi oficina, mis reglas son las reglas.
  • Cuida tus estadísticas. Recuerda que lo que ocurre en tus muy distinguidos viajes por el mundo, o las experiencias aisladas de tus cuates o familia, podrían NO ser representativas de la generalidad.
  • Breve. Lo breve significa corto, sucinto, parsimonioso, chiquito, preciso, específico. Etcétera. Si no puedes enunciar el objetivo de tu proyecto en una frase, no lo tienes claro. Si tú no lo tienes claro, yo menos. No perdamos el tiempo. Bre-ve.
  • Está bien que uno sea muy fan de Lady Gaga, pero eso no lo sabes tú. Acudir a una reunión de negocios vestida como ella no te llevará a nada, especialmente si no tienes la figura.
  • Tu iPad no me impresiona, menos si no lo sabes usar y/o traes uñas enormes tipo Niurka y eso dificulta que teclees.
  • No me importa lo importante que eres. No me interesa tu esposa, ni tus hijos, ni tu apretada agenda, ni nada ajeno que nos distraiga del tema al que viniste.
  • Finalmente una pregunta retórica. Si - al igual que el 70% de la gente que recibimos en juntas en esta oficina - tienes tan buena relación con el Señor Presidente y hartas secretarías de estado... ¿Qué haces en junta con un tipejo como yo?
NOTA: Doy fé de que al término de esta entrada sentí claramente cómo bajaron los niveles de amargura de mi muy decepcionado espíritu. Gracias.

lunes, 16 de mayo de 2011

De los pies (Ew)

Si resulta que voy a tener que estar tocándole los pies a desconocidos durante el yoga, voy a dejarlo.
Y es que aunque empecé con toda la ilusión, feliz, sintiéndome muy relajado muy zen-budista yo; tengo una historia de fobia (¿Se dirá podofobia?) que data de la época en que cobré razón y la verdad es que no puedo con ello. Los pies de la gente siempre me han parecido feos y repugnantes. Así en general. Y es que son horribles ¿No?
A la par de mi aversión, he desarrollado un pudor excesivo - léase complejo - por mostrar los míos. No me siento cómodo enseñándolos. Es muy muy rara la vez que uso sandalias (o chanclas o huaraches), si estoy en la arena los entierro y si estoy en un sillón o una cama los escondo. Es más, en pleno masaje de esos relajante.shiatsu.exfoliante.sueco y demás bondades tranquilizantes, basta con que el masajista me agarre los pies para sentirme reteincómodo y dejar de disfrutar.
Me da al mismo tiempo una especie de admiración esa gente que tiene unas pezuñas horribles (la mayoría, la verdad) y las muestra despreocupadamente, au naturel, así como si nada. Pregúntome cómo es que cubrimos lo maravilloso y enseñamos lo más gacho. Me es inexplicable eso de que hay quien los encuentra bonitos o - peor - excitantes. Los zapatos son otra cosa, y creo que gustan tanto justamente porque tranforman los pies en algo bello, en el mejor de los casos.
Una vez leí que en Tailandia está prohibido señalar, tocar con o incluso mostrar la planta de los pies y dije: Es hora de migrar, allí sí me entienden. Patitas pa qué las quiero, literal. Y es que la enseñada de patas es una triste costumbre que ocurre hasta en las mejores familias. Nomás vayan a la playa y juzguen por sí mismos.
Uno de los mamarrachos más mamarrachos con los que me ha tocado convivir decía que a él le dan asco los ombligos. Y yo pensaba qué estúpido mamarracho, los ombligos tan rebonitos que son. Seguramente alguien me lee así , piensa lo mismo y bueno ¿Qué? Cada quien sus disgustos.
El punto es que uno crece y entiende que las manías deben superarse y le entra al yoga por aquello del estrés extremo y se dice a uno mismo OK supéralo, vas a tener que pisar descalzo la duela (goooaaaac) y además enseñarlos, no vas a ser uno esos ridículos que entra al estudio con calcetines. Es más, se dice uno: Vas a tener que mirar los pies del profesor para hacer bien las posturas, ni modo. Y así empecé más o menos bien, pero la gente tan libre y budistosa que hace yoga no parece tener reparo en - por ejemplo - pisar MI tapete, que según yo te hacen comprar justo para que tú pongas TUS patas - y las de nadie más - en TU tapete. Corte a: Yo asqueado lavando mi tapate en el lavadero de mi casa con harto jabón, más o menos a estas horas. Desde que entré a yoga traigo una obsesión excesiva por cuidarme y traer siempre bien purificadas las patas, las uñas super cortas, todo super limpio y pues, se esperaría que los demás se cuidaran igual ¿no????
Pues resulta que llegamos al punto en que hay que aprender a sostenerse con las manos, y para aprenderlo hay que trabajar con alguien más y ayudarlo sosteniendo sus zarpas. No me daría tanto asco si me tocara trabajar con alguna de las niñas bonitas que van al yoga porque pues después de todo, son niñas y como que son más pulcras, más lindas, no sé. Pero no. Por razones de tamaño y fuerza y las arañas, el profesor (que tiene unos pies espantosos) siempre me pone a trabajar con el típico gorrrdo alto de la clase y pues es demasiado para mí, demasiado. Tanto, que hasta me hace venir a desahogarme aquí cuando llevo meses sin escribir. Demasiado, repito. No puedo. Ni modo...

martes, 5 de abril de 2011

De Acapulco

"Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches..."
- Agustín Lara


Hace pocos días volví a tener el privilegio de visitar Acapulco por trabajo.
Clásico: ni bien llegué inicié una entrañable y animada plática con el taxista que me llevó al hotel. Una más de todas las veces memorables en las que uno interactúa con un acapulqueño y se queda contento por esa hospitalidad y sonrisa que sólo ellos tienen.
¿Cómo está mi Acapulco? Pregunté. Hermoso, como siempre. Con sus problemas y todo pero igual de bonito.
Avanzando por la Costera, como vapor y de entre las paredes, salieron volando cientos de retazos de mí. Siempre viviré en Acapulco.

En el destino de sueño para mi abuela, que trabajaba todo el año para ahorrar y pasar una semana con mi madre y mi tío: en la Quebrada, en Pipo's, en Puerto Marqués.
En el lugar en que mis padres vivieron su luna de miel durante aquella época dorada en la que el mundo entero deseaba codearse con el jet-set que poblaba sus hermosas playas.
Allí estuve yo de niño, de adolescente y de adulto. Con presupuesto y sin él. He dormido en Elcano, en el Mayan, en el Pierre Marqués...en todos esos típicos y legendarios; y también en un coche dentro del estacionamiento del Wal-Mart de la Costera, en tiempos compartidos, casitas y modestísimos bungalows. Acapulco me ha visto sin playera, sin ropa, blanco, bronceado y rojo, borracho, pleno, sobrio, apasionado, relajado, vencedor, derrotado, en la cima de Paladium, en el fondo del Alebrije, como chalán y también como jefe. Y siempre me ha tratado igual de bien.

En Acapulco está la mano de mi madre, guardando la mía en la arena, enseñándome el sonido del mar dentro de los caracoles. Y aquellas excursiones mágicas en barco con fondo de cristal para ver a la Virgen del Mar, todo un impacto para cualquier niño. Mi primer antro: Andrómedas de Acapulco, a los 13 (y mi primer desarmador). Wow. En Acapulco está mi amigo Sours, tantas veces, en el bungee y en tantos sitios, junto conmigo. Con él me batearon de la entrada del Disco Beach aquella trágica noche en que nos fuimos a ligar gringas en spring break pero no nos dejaron entrar al Baby.
Desde la mera orilla del mar de Acapulco lloré emocionado en la boda más espectacular a la que he ido: la de Karen -que es como mi hermana- y Terry, oficiada por los cuatro elementos. Esa tarde, noche y madrugada en la que mi hermana Perla me parecía una diosa con ese vestido y amanecimos bailando ante el sol del siguiente día. En algún otro viaje ella y yo regresamos para ser parte de la inauguración de El Encanto, a partirnos el lomo y disfrutar juntos del puerto a pesar de aquella señora amargada que nos contrató medio engañándonos. También están Eduardo (en su convertible rojo, muy Luis Miguel él) y Gaby y Lorelee y Paola y Dordelly y Alan y Any en la boda de uno de los grandes: don Arturo Muradás que allí se casó entre la lluvia.

Y así podríamos seguir.

Con todo esto, estoy seguro que millones de mexicanos y extranjeros tienen los mismos - y más y mejores - recuerdos que yo. Material espiritual que está ahí, vivo, inmortal. Acapulco es asombrosamente versátil: pocos destinos del mundo se adaptan tan a la medida de la cartera y tienen tantas opciones según cada posibilidad. Ahí se gastan bien igual las monedas que los millones.


Más allá de la política alrededor de Acapulco, a la cual no me quiero y no me puedo referir esta vez (Caminar por la Costera es disfrutar, y ese goce embriaga, nubla e impide cualquier pensamiento remotamente cercano a asuntos políticos), confío en que todos estemos - como yo - con las ganas de volver a revivir y a cosechar nuevas historias.

En ese mismo viaje de taxi, pasando la Diana, antes de llegar a mi hotel, sentí algo muy fuerte: Acapulco es idéntico a nosotros. Es inevitable ser mexicano y no identificarse con ese paisaje que - igual que nuestros propios cuerpos - habla al mismo tiempo de muchas épocas de prosperidad y muchas eras de tragedia. Paisaje que expresa cómo en carne propia sabemos lo que es caer y levantarse. Fachadas de piel curtida, derrumbada, reconstruida y lista para sobreponerse a la siguiente debacle. Con una historia propia, rica y natural: aquí no se construyó nada artificialmente como en otros lados. Lo que ves es lo que hay, lo que queda después de la sobre-explotación y de las pruebas de la vida (que por cierto aún es mucho y sigue igual de vivo, abundante y hermoso que al principio, a pesar de todo). Exactamente igual que nuestros propios cuerpos.

El mejor souvenir de Acapulco es una foto panorámica, tomada con los ojos y la mente, de la bahía: probablemente la más impactante y bella del mundo. Acapulco Bay, diría Sinatra. De noche, es un bordado prodigioso lleno de luz y vida. Mientras hacía click click click mental una noche antes de regresar a la capital en medio de un yate rodeado de gringos felices que bailoteaban Macarena, le agradecí mucho, y -sabiendo que nunca iba a poder despedirme - le prometí pronto volver.

sábado, 12 de marzo de 2011

Cinco buenas opciones para cenar en la Ciudad de México

No hay tesoro mayor que darse cuenta a tiempo.
De repente sentí que hacía mucho que no hacía lo que más me gusta: comer, probar, comentar.

Aún había (hay) mucha oportunidad de quitarme el remordimiento por las veladas perdidas de estos últimos meses en las que me quedé trabajando sin cenar, así que - con ganas de literalmente comerme al mundo, o por lo menos a mi ciudad - esta semana salí cada noche en busca de sitios deliciosos con un éxito rotundo: recomiendo 5 de 5. Aquí las experiencias en orden cronológico, con su correspondiente sugerencia.

Lunes - Central Brasserie (Masaryk 123, entre Schiller y Lope de Vega, Polanco)
Muy pocos lugares en el mundo ofrecen la posibilidad de - al mismo tiempo - sentirse en casa y consentir a los sentidos. Envolvente como una entrañable frazada casera pero elegante y sofisticado, consolidado tras haber sido el lugar de moda sin haber perdido estilo y calidad, el ambiente es simplemente exquisito. Si bien ofrece las mejores patas de cangrejo de la ciudad (pregúntenle a Eva Longoria), esta vez me adueñé de la terraza (quizás su espacio más encantador, en el que además se puede fumar) para probar la lasaña de pato con foie gras. Gustosa, sedosa y excelente, sólo rivaliza en el apartado de pastas con mis favoritos del pasado: los ravioles de langosta. De postre, el dilema es difícil: la tarrina de chocolate es una delicadeza y las tartas de crema están tan buenas que te tiran de la silla. Pedí ambas opciones, para qué pelear. Lo más sorprendente es su cava: maravillosa y surtidita. No te dejes engañar, si bien la zona y la decoración de este bistro sugieren costos elevados, la verdad es que es posible cenar muy bien (con todo y vino) a precios más que razonables.
*Tengo que regresar a probar: La hamburguesa de Kobe beef.

Martes - Azul Condesa (Nuevo León 68, Condesa)
El templo mayor del buen comer mexicano, sin duda alguna. El legendario Azul y Oro viaja a donde era Ligaya en la Condesa, mejorado y aumentado: aquí sí venden alcohol y hay una terracita para fumar. Excitante. Nunca antes había sentido un deseo tan fuerte de tener más capacidad (lo cual ya es decir) para continuar comiendo. Fascinante y a manera museo de antropología, las ancestrales recetas que aquí sirven son - gracias a la pureza y calidad de los ingredientes - verdaderamente espectaculares. Si bien iba por los buñuelos de pato bañados con mole negro (MMMMMHHH), esta vez me dejé llevar por el festival de moles y pedí un muy placentero pavo con pipián rojo (a base de pepitas y achiote) originario de Yucatán. De postre, sucumbí al potente nicoatole con zapote y me rendí ante el tamalito de chocolate relleno de pasas y almendras (asombroso, muchísimo mejor que el tamal de chocolate de Pujol). Larga vida al rey (qué digo "larga vida", si este tipo ya es inmortal) chef de la cocina mexicana: Ricardo Muñoz Zurita.
*Tengo que regresar a probar: Las enchiladas con jamaica y todos los platos de la carta que aún no haya probado.


Miércoles - Primo Bacio (Matías Romero 96, casi esquina con Adolfo Prieto, del Valle)
Nacido en Polanco, esta es una excelente opción para cenar a gusto ahora también disponible en mi muy querida Colonia del Valle. Junto a la nueva cafetería y los clásicos Tacos Don Manolito, esta trattoria italiana de ambiente informal cuenta con una carta simple y buenas opciones de vino. Las pizzas pueden mejorar, pero las pastas y los postres son buenísimos. Ordené una pasta Napoli, con pechuga de pollo, brócoli, pancetta y salsa ligera de jitomate, rica rica rica. Tienen el grandísimo detalle de regalarte limoncello napolitano fresquito. Si bien el fondant es excelente, esta vez me quedé con el biscotto di ciocolatto recién horneado, que me cautivó con sus texturas inesperadas.
*Tengo que regresar a probar: El salmón a la plancha, lo pidió una señora de la mesa de junto y se veía espectacular.

Jueves - Cerro Viento (Homero 433 esquina con Emerson, Polanco)
Bonito y nuevo (apenas abrió este marzo), me late que se nos va a poner muy de moda. Aparte de su buena ubicación, el gran gusto en su decoración y el ambiente más bien exclusivo (es fácil imaginar ya a las celebridades y socialités allí reunidos), su carta es amplia y refrescante, una mezcla entre cocina española y mexicana de alto nivel, muy al gusto de la burguesía mexicana. Si bien la chistorra y los sopecitos de marlin estuvieron muy buenos, no fueron nada del otro mundo. Lo realmente inolvidable fueron las carnitas de pato, con todo y tortillas y una salsa roja perfecta. De postre, la mousse de chocolate con almendras fue el broche de oro, de consistencia contundente y una presentación clásica, encantadora. Imperdible.
*Tengo que regresar a probar: El pollo "Don Jesús", por obvias razones.

Viernes descansamos (Pero comimos en El Huequito)

Sábado - Pablo El Erizo (Montes de Oca 6, entre Tamaulipas y Nuevo León, Condesa)
Lo primero es mencionar que el chef Efraín es de la Colonia del Valle, a mucha honra. Después, creo que no sé cómo seguir: este sitio es una delicia. Con una decoración inspirada en el mar, sofisticada y agradable, la frescura de los productos del mar y el concepto de cocina Baja Californiana te atrapan sin vuelta atrás. Magnífico para una tarde soleada cerveza en mano, los sopecitos de pulpo estuvieron exquisitos, y qué decir del aguachile de camarón: perfecto. Tuve el gran acierto de pedirme un pulpo a la plancha, acompañado con papas y frijoles negros perfumados con orégano. Pedí tortillas de harina y me dí vuelo. La textura suave y perfecta del pulpo, su sabor a mar, el toque mexicano de los frijoles...Inigualable. Una amiga mía reseñará pronto (en una de esas revistas que los chilangos leemos) el atún sellado con pistache (pude probarlo, remojado en salsa de soya con miel...para qué les cuento, soberbio).
*Tengo que regresar a probar: El capellini con mariscos.


Es domingo. Hoy me toca cocinar para los compadres de mis papás. Un día de estos me echo la receta de pasta con carne que ya empecé a preparar, a ver qué les parece.



Bonus:

No podía dejar de escribir, por si alguien no lo conoce aún, del que a mi parecer ofrece los mejores tacos al pastor del universo. Nació en la calle de Ayuntamiento (Para mayores referencias, eche un ojo a www.tacosygarnachas.com para encontrar fotos de Marco Beteta y un servidor chupándonos los dedos en ese lugar), pero tiene sucursales en la Nápoles y - claaaaro - en la del Valle, donde por cierto sirven buenos tragos hasta las 4 de la madrugada. Los amantes del pastor morirán con el taco de pastor especial. Mi favorito, el queso relleno de pastor. La sopa de tortilla, quizás la mejor de la ciudad. Los burritos, imposibles. El queso fundido con chistorra, fabuloso. Ustedes dicen.

A menos que Usted haya nacido o vivido una larga temporada en Boston (o así), los cupcakes siguen siendo un postre original para México, y este lugar va cobrando fama por la alta demanda que genera: antes de que las reposteras terminen de batir bien el frosting, mientras los cupcakes aún están del horno, ya están siendo vendidos. La estrella del lugar es el cupcake de mango con jamaica (de verdad explota en la boca), pero también los sabores de té verde o chai son muy novedosos. De entre los clásicos (chocolate -con chocolate y trozos de chocolate-, vainilla, red velvet...), sobresale el de zanahoria, especialmente porque el frosting de queso crema es probablemente el más rico del lugar.
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martes, 14 de diciembre de 2010

Tengo un problema con la autoridad (o no)

Con el eco del último suspiro de aire que transportaba el sonido de la palabra concluyente de la orden que hace un rato me daba la Doctora González: "...y evita hablar o usar tu voz.", me nacieron tantas ganas de cantar, que voy a tener que liberarlas antes de que me exploten todas las vísceras y haga un sangriento desastre en mi cama de enfermo, con esas sábanas blaaancas blancas.

Total, nada como un concierto imaginario frente al espejo para dar la bienvenida a los días de reposo absoluto que me acaban de mand...COF COF COF perdón, re co men dar.

Aquí una simulación de lo que ocurrirá en unos momentos en mi cuarto:


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Abrazar a México

"I know I can (I know I can)
be what I wanna be (be what I wanna be)
if I work hard at it (If I work hard at it)
I'll be where I wanna be (I'll be where I wanna be)"
- Nas, I Can, 2008

Tengo 28 años y, más con frecuencia que sin ella, siento que no puedo más con el cansancio. Pero soy mexicano: eso implica que puedo, y además que tengo que poder.

Hace unos días tuve - por razones de trabajo - el gran privilegio de estar en presencia de don Alejandro Martí y doña Isabel Miranda de Wallace. Fue una explosión de sentimientos. Cuando rezo en esas pocas noches que me da por acordarme de dios, después de pedir por mi familia, mis amigos y mi entorno, llegan a mi mente sus nombres, junto con la memoria de sus hijos, fallecidos a manos de secuestradores.
Me sentí feliz por verlos y escucharlos en persona. Me entró rabia, de la que salió lo de siempre: el deseo absoluto de cambiar México. Sentí también tristeza y una terrible noción de que el dolor que ellos experimentaron es mucho más grande que todos mis sentimientos negativos. Me moría por abrazarlos fuertemente. Ahogué las lágrimas porque soy un hombre ya crecidito y estaba en un ambiente de trabajo. Me quedé con las ganas del abrazo.

Días después, tuve el gran honor de estar - por trabajo también -, reunido con Mariana García y Edna Jaime, en México Evalúa, un centro de investigación y análisis al que sigo fielmente por Twitter y Facebook porque a mi juicio genera información valiosa encaminada a medir el desempeño del gobierno en materia de seguridad y gasto público con el fin de mejorar y transformar México en lo que debe ser, todo de una manera fina, ordenada, científica, propositiva, pacífica.
Edna tuvo a bien compartir conmigo su visión de México: su amor por esta tierra, su preocupación por ella, su motivación para seguir luchando día con día. Me moría por abrazarla. Pero igual: ella es una señora, yo estaba ahí por trabajo, me dio miedo estar fuera de lugar. Me quedé con las ganas, otra vez, de abrazar.

Me consta que Edna y Mariana se parten en dos, minuto a minuto, por México. Estoy orgulloso de ellas. Qué decir de Martí y de Wallace. Mexicanos ejemplares. Pensé en la manera de poder abrazarlos sin abrazarlos y encontré la respuesta. Abrazar a México es abrazarlos a ellos. Amar México, es abrazarlos a ellos. Pelear por los mexicanos, es pelear por ellos, así como ellos pelean por nosotros y por un país más seguro.

Abrazar a México es tomar consciencia de la pequeña parte de un gran agregado que cada uno de nosotros representa. Sentirse importante por haber nacido aquí y trabajar en este país. Importante por trabajar CON los mexicanos, POR y PARA México. No nos equivoquemos, aunque sea una frase muy repetida, es cierto: Cada vez que pensamos en México con optimismo (desde la realidad, conscientes de los retos, pero con optimismo), estamos abrazándolo. Cada que hablamos sobre México y lo sentimos grande, fuerte, poderoso y excelente, damos un pequeño abrazo. Cada que sentimos que SÍ, que nuestro trabajo, desde donde estemos, sea lo que sea que hagamos, es importante y útil para el desarrollo de México, estamos abrazando a Mariana y a Edna, y a Isabel, y a Alejandro y abrazándonos a todos, de una manera apropiada. Somos muchos más los mexicanos decentes que abrazan, que los que matan.

A partir de ese enfoque, tras el cansancio físico de días como este, me siento bien por estar agotado y haber forzado las últimas 4 horas de trabajo, cuando el cerebro y el cuerpo piden tregua. Casi creo que cuando no tenga esta sensación, voy a sentir que no estoy dando el 100% por México. Sentir que sigo con ganas de abrazarlo, cuando lo tengo ahí en frente. Mientras resolvemos cómo sentir que trabajamos bien por México, necesitamos sentir que trabajamos mucho por México. Sentir que nos fundimos en un abrazo con lo que más amamos. Porque no soy el único, tú que lees, seguramente, sientes lo mismo. Porque los mexicanos podemos - y tenemos que poder - abrazar a nuestro país.

*

domingo, 1 de agosto de 2010

De cuando cené tacos con mi ídolo

Nunca descarté el sueño de conocer en persona a don Guillermo Arriaga Jordán, el director de Fuego y de tantas otras películas y libros que han cambiado mi vida. Imaginé el encuentro breve, durante alguna firma de libros, o un rápido estrechón de manos en alguna alfombra roja.

¿Qué diría Arriaga? es una pregunta frecuente que me hago cada que quiero evaluar algo importante que escribí. Leí que La Plaza de los Arcángeles es su lugar favorito y durante años, cada vez que estuve allí me mantuve atento por si lo veía. Siempre al llegar a la Unidad Modelo, anuncio que entramos en su colonia, orgulloso de tener un paisano tan grande como él. Basta con buscar su nombre en este blog para darse cuenta que su obra y su persona han sido por años obsesiones e inspiraciones para mí.

Si México pudiera hablar, seguramente agradecería mucho a Arriaga el gran trabajo que no
s ha puesto en boca del mundo, que nos llevó a ganar Cannes junto con él, que nos humaniza y redefine, que nos enorgullece de ser mexicanos. Fue pensando así que lo invité por Twitter a cenar tacos conmigo, y aceptó.

Dormí muy poco la noche anterior. Una semana antes del estreno de Fuego en nuestra Ciudad de México, ahí estabamos mi ídolo y yo, en la misma mesa de una taquería. Puedo contar con los dedos de la mano las veces en las que me he sentido intimidado: Estar en su presencia fue impactante.
El tipo tiene dos ojos centelleantes, claros y profundos que deslumbran. Difíciles de sostener porque son los ojos que concibieron mis historias favoritas. No logré destensarme, la emoción prevaleció. Guillermo (así me pidió llamarlo, y no Arriaga, que es como siempre me había referido a él) es asombrosamente humilde, amigable y tranquilo. Es un tipo fino. Es México: crudo y fuerte, revestido de generodisad, de cortesía.
Como en todas sus películas, la conversación siguió un desorden y dio vueltas alrededor de intercambios de impresiones sobre su obra, sus colegas y ex colegas, su también brillante hermana y muchas otras cosas irrelevantes. Fascinante. Como en cualquier cena entre amigos, nos contamos un par de anécdotas, nos reímos y brindamos, comimos muchos tacos. Fue mejor de lo que imaginé. Tuve el privilegio de contarle directamente lo orgullosos que nos sentimos de él, lo mucho que lo admiramos. No lo entrevisté, ya habrá otro momento (uno no entrevista a sus cuates en ocasiones así). Sin embargo - y permítaseme decirlo con orgullo y emoción -, podría apostar que ningún periodista pudo -en esa semana tan mediática para él- arrancarle las historias, confesiones y vivencias personales que me quedo para mí. Fue, sin duda alguna, una de las noches más especiales de mi vida y - afortunadamente-, parece que va a volverse a repetir.



jueves, 29 de julio de 2010

De cuando uno reencuentra una parte de sí (que en realidad nunca había perdido, y nunca perderá)

A mi amiga, Bárbara Barona Gutiérrez

Eres parte de mí.
Lo siento con el entusiasmo que la adrenalina de reencontrarte sige revolviendo alrededor de mí en este momento. Porque una vez más - y gracias a la vida por ello -, los astros confabularon para encontrarte sin planearlo de manera perfecta en una taquería que hace doce años, cuando andábamos por estas mismas calles juntos, aún no existía. Porque entonces tampoco existía este nuevo yo que amé poder compartir contigo, ni esa nueva tú que amé redescubrir hoy.
Porque sigo latiendo y
volé de regreso a mi casa sonriente. El cuerpo y el espíritu volvieron a encontrar esa alegría a la que estábamos acostumbrados cuando fuimos jóvenes. Fuiste mi primer amiga -junto con Victoria- en aquel horrible trance de cambio de escuela y míranos hoy. La misma casualidad que afortunadamente nos reunió entonces nos reunió hoy. Igual que siempre: cargados de sueños, cargados de respeto, cargados de amor. Míranos.

Eres parte de mí. Tus zapatos Dr. Martin morados. Nuestras idas a la Parrilla Suiza de Insurgentes para desahogarnos y hablar y reírnos mientras me atascaba de tacos y quesos y lomitos y chuletas con tocino y cebolla. Tu foto tamaño infantil dedicada al reverso el último día de clases. Tus cartas. Tus cartas dobladas primero en dos, después en triángulo y después de una forma extraña para formar un sobre. Tu letra de niñaadolescentemujer. Nuestros saludos en el ITAM. El pastel de La Balance que me trajiste un día de mi cumpleaños hasta mi casa. El imán que me trajiste de Europa (que aún conservo con cariño), que habla de las bendiciones de tener una amistad sincera y vasta como la nuestra. Todo eso soy yo.

Me llena de emoción y orgullo pensar que hay personas que pasan su vida esperando experimentar tener un momento como el que acabamos de vivir. Míranos. ¡Volvimos a vernos!
No sentí ni distancias, ni tiempos ni años ni nada: sólo gusto.

Eres parte de mí y por eso me siento FELIZ de verte plena, realizada y triunfante. Porque entonces, dondequiera que estés tú, allí me llevas, y una pequeña parte de mí está siempre contigo. Y me alegra saber de primera mano, que esa parte de mí que está contigo, va muy pero muy, pero muy bien. Te quiero.

domingo, 25 de julio de 2010

¿Rezar?

Han muerto 25,000 mexicanos asesinados durante este sexenio. Veinticinco mil. Descabezados, mutilados, acribillados, torturados. El motivo: La lucha contra el narco. ¿Qué hacemos cuado nuestro gobierno se enfoca en darnos los nombres, datos y señas de los criminales que captura, como si eso fuera lo importante? La tierra de México está cubierta de sangre. Y los padres que perdieron a sus hijos, y los hijos que perdieron a sus madres, y las fosas comunes en Ciudad Juárez colmadas de cientos de pilas de cadáveres que nadie reclamó. Ciento venticinco mil litros de sangre.
A los que quedamos, se nos acabó la sorpresa. Aprendimos involuntariamente a leer sin sentir las páginas de los periódicos y desarrollar defensas para no rompernos ante los asesinatos de paisanos desconocidos. La frustración se nos hizo costumbre, la impotencia se nos hizo normal.
A muchos se nos acabó también la arrogancia. Esa arrogancia de no rezar y maldecir a dios al llegar a la edad adulta. Con la cabeza agachada, los guadalupanos volvemos a pensar en dios tras la fuerte necesidad de un milagro.
Personalmente no creo creer en dios. Ya no sé rezar como sabía. Volví a hacerlo hace poco, al enterarme que la lucha contra el crimen de la que se ufana nuestro gobierno no parará. Porque como otros paisanos, no sé qué más hacer. ¿Negociar con el narco ante tanta sangre? No sabemos.
¿Negociar con dios por si acaso existe y de una vez por todas voltea a vernos? Ante esta lluvia de mexicanos muertos, yo sí.
¿Y tú?

jueves, 8 de julio de 2010

Mi encuentro con Marina

He muerto por escribir muchas veces aquí durante todo el mes pasado.
Pero el asunto es tan especial, que tras la entrada anterior, quería esperar a mostrar esto:
La Revista Lee + del mes de julio, incluye mi entrevista con Marina en la página 23 y puede encontrarse en todas las librerías Gandhi y en línea en: http://ghandi.com.mx/leemas/julio2010

*De paso, les recomiendo el artículo sobre Keith Haring que escribió mi alumno Ruy Feben en la págna 20.

lunes, 31 de mayo de 2010

Todo sobre Marina

Lunes - ¿Por qué "Marina"?
Tiempo atrás conocí y conviví de cerca con una señora de nombre Marina. La respeté siempre como la madre de familia que es, la admiré y aprendí de ella hasta que un par de incidentes – uno de ellos penosamente racista – desembocaron en la decepción de haber malgastado el tiempo en algo que en su momento pareció una amistad sincera.
Me arrepiento de haber sido su confidente porque frente a mí despedazó con palabras a su propia familia, su pareja, sus socias laborales, sus amistades, su psicóloga personal. Gracias a viejos amigos me he enterado que es mi turno y ya he sido despedazado yo también.
Lo reconozco: me duele. Es algo malo que he querido dejar atrás para convertirlo algo positivo. Siempre pensé en venir a este espacio a desahogarme, transformar el mal sabor en algo distinto a través de la escritura, sin encontrar cómo.
Esta semana las señales son claras: esta historia tiene a todas luces un nombre de seis letras, “Marina”, y está lista para ser contada.


Martes - Marina reaparece por duplicado

La semana pasada recibí un correo electrónico de Marina. Con la seguridad y la amarga satisfacción que queda de haber sido en su momento el más cercano amigo de alguien, reconozco que - tras tantos meses de intentar pasar la página y dejarla ir de mi vida -, volver a leer su nombre en mi buzón, como hacía tiempo no sucedía, me desconcertó.
Recordé todas esas conversaciones en las que uno deposita confianza y comparte sueños: publicar, crear, crecer como profesional y como persona.
El mismo nombre, las mismas iniciales que la otra. De inmediato respondí y unas horas después levanté el teléfono: era, precisamente, una Marina agendando la cita de mañana. Voy a hacerme bolas con tantas Marinas, pensé. Ahí estaré respondí.

Miércoles - Mi encuentro con la gran Marina
"Mi sono innamorato di Marina, una ragazza mora ma carina (...)
Marina, Marina, Marina...ti voglio al piu presto sposar."

Toco el timbre y reconozco su voz. Marina herself. Subo corriendo las escaleras, me abre y la saludo. Conocerla es un placer. Estudió letras, historia, psicología y música en Harvard, Stanford y l'École Normale Supérieure de Paris. Ahí nomás. Vengo a entrevistarla por su nuevo libro: Amores Virtuales. En suma: me sorprende la calidez de una mexicana excepcional como Marina Castañeda Gutman. Su espacio es exactamente como lo imaginaba: el de una psicoanalista con un gran gusto, muebles vanguardistas en un espacio simple y exquisito. Compartimos un café delicioso hecho por ella misma, enciendo la grabadora e inicio mis preguntas. Leí el libro en una sentada: en efecto, su ritmo es trepidante. Mis preguntas estaban cuidadosamente estudiadas, y ella respondía magistralmente, con más de la maestría que yo esperaba, a pedir de boca. Quedamos de pronto ir a comer tacos.
No había ya ninguna otra Marina más que ella, ni allí ni en mi vida. Esto podría titularse como el refrán: jarrito nuevo dónde te pondré, jarrito viejo dónde te aventaré. Cuando terminó la entrevista, lleno de admiración mientras me despedía de ella con un respetuoso y fuerte abrazo, la otra Marina salió - para siempre - despavorida de mis recuerdos.

Jueves - Mi nueva Marina
"Amores Virtuales", me es al mismo tiempo ajeno y cercano. En cualquier caso, es emocionante. Bajo el sello Plaza Janés de Random House Mondadori (amo el nombre de esa editorial) Marina nos cuenta la historia del psiquiatra viudo Ulises Blanco, quien recibe una serie de e-mails anónimos que le cambian la vida y lo sumergen en la realidad virtual. Ulises busca resolver quién de todos sus pacientes (o su entorno) es MOrfeo, el remitente de los e-mails.
Los personajes - aclara Marina - son ficción, pero bien es posible imaginarlos en la vida real. Siempre quise contar la historia (real) de esa millonaria amargada que vive aislada y resentida a falta de cariño, con ese toque psicótico que la convertiría en sospechosa de escribir e-mails anónimos. Pero no hizo falta: Así son Jaime, Pablo, Rosario, Mariana, Irma, Raquel o José. Disfuncionales, infelices y de alguna manera involucrados con el mundo de las redes sociales.
El doctor Ulises Blanco llega incluso a probar terapias psicológicas virtuales y a visitar zoológicos ficticios que sólo existen en el ciberespacio...Marina nos desvela un mundo fascinante que el protagonista sabe aprovechar para regresar a su vida y la de los suyos, ante un inesperado e inteligente final. Muy ad hoc con la temática, el primer capítulo puede leerse en Facebook.

Viernes, sábado, domingo y resto de los días
"Hay que saber agradecer cuando la vida se lleva con el viento
a quienes no necesitan estar con nosotros". - la mis
La relevancia de Amores Virtuales radica en que analiza la nueva psicología que vive el mundo a partir de internet. Según Marina, internet es el nuevo inconsciente del ser humano: ese espacio donde las fantasías se realizan y viven como si fueran realidad. Motivados por el deseo de gratificación instantánea, las personas vivimos relaciones, amistades, romances...a través del internet, otorgando credibilidad a desconocidos y engañadores potenciales, y de paso también presentando una imagen de nosotros construida según lo que queremos que perciban los demás.
Estamos tomando atajos falsos y evitando el proceso de construir las relaciones: los ratos juntos, el compartir la vida, los paseos, las confesiones. Quizá es toda esta serie de vivencias experimentadas en la realidad la que hace más fácil dejar de seguir a alguien que conocimos por Twitter (o bloquearlo en el Facebook) y más difícil superar la decepción de perder una amistad que uno en su momento considera verdadera.
Agradezco a Marina Castañeda Gutman, y a su agente en Random House Mondadori, Marina Castillo, la gran oportunidad que antes de conocerlas no tenía, pues sin saber me regalaron una imagen mental positiva, sana y admirable de ese nombre que tanto ha retumbado en la historia reciente de mi vida. Gracias a ellas, lo logré: escribí algo positivo al respecto y Marina es hoy, otra vez, sinónimo de amistad.


jueves, 20 de mayo de 2010

Aquí estoy yo

(A mi amiga Lore)

"Aquí estoy yo para darte, mi fuerza y mi aliento"

- Una canción que me encanta cantar

Ya lo sabíamos.

Sí: fue una sorpresa, como todas las pérdidas, por muy anticipadas que sean, pero lo sabíamos. Lo habíamos hablado alguna tarde de amarga conversación que sale a cuenta como lo menos en nuestros ratos siempre alegres: Este momento se iba a cumplir como se le cumple a todos los seres humanos. Tenías que estar preparada.
Lo estabas. Lo estuviste siempre por ser una hija ejemplar.

Aunque no lo sepas, cuando ocurrió, ahí estaba yo, abrazándote.
Estoy aquí en el más triste de tus días (que ya, ya pasó), así como he estado en los felices, en los difíciles y en los fáciles. Así como estaré siempre. Recorrí antes que tú un camino similar y quiero que aprendas lo que puedas de cuando me tocó a mí pasar esas noches tristes de dolor ante las pérdidas. Quiero que pases el menor número posible de esas noches, porque no hay necesidad. Porque donde esté yo, siempre estás invitada a cenar y a quedarte.

Escribo esta entrada con ceremonia, con cariño y en público, para que no quepa duda y sea más que manifiesto, que en cualquier momento, cuando haga falta y cuando no, aquí estoy yo.
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miércoles, 12 de mayo de 2010

De las cosas que mueren

Quien diga que puede superar la ausencia de todo lo que muere, que deje un comentario al final y nos explique al resto de la humanidad cómo se hace. Que le digan al religioso que no llore ante la tumba de sus seres queridos, a ver si puede. Mis desconfianzas totales para quien pueda.
Mis desconfianzas totales para quien no extrañe, para quien no note el hueco eternamente vacío e imposible de rellenar que ha dejado todo lo que se fue, para quien no deteste a la maldita ausencia mordiéndole con todo su poder.
Con la modestia de ya no ser lo que se alaba, hoy lamento la muerte de mí mismo hace unos años. Sigo creyendo inconscientemente que soy él: tan despreocupado, tan excepcional. Mi autoimagen sigue siendo la suya aunque él se haya extinguido junto con el mundo perfecto en el que vivía. Quizá lo que muere son los mundos. Qué lejanos los universos y los tiempos en los que no había que demostrar éxito, ni desquitar las colegiaturas invertidas en uno, ni lamentar pérdidas humanas o materiales, ni traer cartera con tarjetas, ni leer los periódicos o pagar impuestos.
Nuestra tragedia está en que los mundos y las personas que mueren (aunque seamos nosotros mismos los muertos), en realidad no regresan nunca. La ilusión del retorno es justamente eso. He intentado tantas maniobras de resucitación de mi yo antiguo como han sido posibles sin éxito.
Hoy que he perdido muchas más cosas que mi yo lo entiendo: este es el único mundo que tengo, y aunque siempre honraré y añoraré lo que murió, no queda otra más que encontrarle sentido al presente antes de que - a su vez - muera, y empecemos a llorar su pérdida.

martes, 27 de abril de 2010

Cómo usar Twitter

Twitter va a continuar cambiando el mundo. La mayoría de la gente en mi entorno se queja de que no lo entiende, así que aquí estoy para explicarlo: nos urge que se unan.
Ya echamos la mano a la libertad de expresión en Irán, nos enteramos primero del terremoto en Haití, alzamos la voz en México con #internetnecesario, y es hora de continuar manifestándonos oponiéndonos a la ley racista de Arizona, con el hashtag #iopposeSB1070. Porque cuantos más seamos, más impacto y eco tienen estas demostraciones. Así que vamos por partes.


Lo primero: ir a twitter.com y abrir una cuenta. Tu nombre de perfil en Twitter siempre se designará con una @ al principio. Por ejemplo, yo soy @jcmex y así se me localiza dentro de Twitter. Por fuera - a menos que elija tener tuits protegidos (o protected tweets, es decir, privados) -, cualquier persona que vaya a http://twitter.com/jcmex va a poder ver lo que tuiteo, y así con los demás nombres de perfil.

Según las formas del castellano, lo correcto es usar el verbo tuitear y el sustantivo tuit. Pero como estos vocablos aún no están aprobados por la Real Academia de la Lengua Española, puedes aprovechar la anarquía del spanglish como te sea más conveniente.

No hay reglas para tuitear: sólo hay que aprender a expresarse en 140 caracteres (incluyendo espacios), pues la aplicación no te permite escribir más. Aquí no es como Facebook, donde tiene que haber un consenso en el que dos personas se agregan para ser amigos. Aquí nos dividimos en: seguidores y gente que seguimos. Un seguidor (follower) es alguien que - lo conozcas o no - ha decidido seguirte y por tanto tus tuits (tweets) aparecerán en su cuenta, junto con los de las otras personas que sigue. De igual forma, tú puedes seguir a quien tú quieras. Recomendación: @jcmex. Jejeje.
Importante: con la misma facilidad con la que uno sigue, se puede dejar de seguir (unfollow). Si por alguna razón ya no te interesa leer lo que escribe un usuario, solamente haz click en Unfollow (dejar de seguir), y listo.

Al hilo de tuits (o tweets) que aparecen ordenados cronológicamente se denomina Timeline o TL (en inglés: "línea de tiempo"). La forma más sencilla de visualizar todas las interacciones es con programas como TweetDeck, que se descarga gratis. Pero para los incrédulos, aquí la guía de cómo tuitear desde la página de Twitter en todas sus variantes:

- El Tuit (Tweet) Normal. Cuando sin dirigirte a nadie en específico, utilizas el espacio de 140 caracteres para decir lo que tú quieras. Esto aparece en el TL de todos tus seguidores.

- La Mención (Reply). Esto es para comunicarte con otros tuiteros. Una vez que escribas el símbolo @ seguido del nombre de perfil en Twitter, estás indicando que te estás dirigiendo a ese usuario específico. Esto es hacer una mención. Al hacerla, el tuit aparecerá en el campo de menciones (Siempre abajo de Home/Inicio, con el @tunombredeusuario). Puedes mencionar tantos usuarios por tuit como quieras. Si usas la mención al principio del tuit, éste sólo aparecerá en el TL de la persona mencionada y de las personas que sigan tanto a ti como a ella.

- El Re-Tuiteo (ReTweet). Es una mención para que lo vean todos en tu TL. Sirve para retransmitir una idea que vale la pena que todos conozcan. Se conoce como RT y estas dos letras indican que se está retransmitiendo el tuit de alguien. Su estructura es:
"RT @nombredequieescribióeltuit: El mensaje que retuiteamos".
Ahora, Twitter tiene una función en que el RT es automático, pero ésta no te permite agregar tus comentarios al mismo.

- El Mensaje Directo (Direct Message). Se le conoce como DM, y es para comunicarse en privado con otro usuario. Para enviarlo, el usuario tiene que seguirte, si no no es posible. También hay restricción de 140 caracteres. Hay que ir a "Direct Messages", sirve como un micro e-mail.


Además:

Un hashtag es una palabra o frase precedida de un símbolo #. Al hacer click en un hashtag, iremos a una búsqueda de resultados que la contengan, lo cual es muy útil para conocer sobre un tema o para reunir personas en torno al mismo. Por ejemplo, todos los que protestamos contra la propuesta racista en Arizona, utilizamos el hashtag #iopposeSB1070. Al hacer click dentro de Twitter, encontrarás tuiteros de todo el mundo que están solidarizándose también con esta causa.

Un TT o Trending Topic (tema de vanguardia) es una lista de palabra o palabras que más usuarios están escribiendo en Twitter en un momento específico. Cambian con el tiempo y pueden ser de todo el mundo o regionales, los puedes ver en la parte inferior derecha de la columna de twitter.

El hashtag #FF es la abreviatura de #FollowFriday y se usa los viernes para recomendar a tus seguidores tuiteros que creas que vale la pena recomendar a seguir. Por ejemplo:"#FF @nombredeusuario porque siempre da buena información".


Twitter es como todo, al principio uno no tiene idea, pero bien llevado y con práctica puede ser no sólo satisfactorio, sino muy útil. Es la herramienta que cambiará la forma de hacer mercadotecnia en el mundo. Únete.

Agréguenme, me dará gusto aclarar cualquier cualquier pregunta: soy @jcmex.

Y ahora que ya sabemos tuitear: a viralizar con todo el
#iopposeSB1070


Pequeña carta

"Hacemos un llamado a boicotear todos los bienes y servicios de Arizona y también a evitar el turismo en ese estado. Enviemos una señal de asco hacia un gobierno estatal arrogante que se toma poderes que no tiene para perseguir una minoría poblacional".
- Editorial 'Say NO to Arizona', La Opinión, Los Angeles

Estimados 50,000 latinos dueños de negocios en Arizona, con un poder de compra estimado en unos 31 millones de dólares:

Es hora de que levanten la voz y se manifiesten junto con nosotros contra la ley racista Arizona SB1070. Es hora de boicotear Arizona.

Atentamente,

Todos mexicanos y latinos, que no podemos más con la indignación.
.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sobre Marco Beteta (y Bratislava)

"Early to bed, early to rise, work like hell and advertise"
- Ted Turner

Marco Beteta para mí era uno de esos nombres ilustres de personas ominpresentes que uno nunca conocerá.
Cada año leo su Guía de los 100 mejores restaurantes, atraído por la interesante leyenda mercadológica que lo ha hecho famoso: "Si la reseña no concuerda con la verdad de un restaurante, Marco reembolsará el importe de la cuenta". O algo así.
Cuando conté a mi entorno que me reuniría con él, muchos y muy diversos rumores no se hicieron esperar. Casi todos parecían haber oído una historia - a veces buena, a veces no tanto - que les contó el amigo del amigo del vecino que tiene un restaurante. Marco Beteta me recordó a Bratislava: una ciudad que sólo conocía de nombre y sobre la que las opiniones se contraponían: unos decían que les gustó, otros que era una bazofia, otros que era imprescindible, otros que una pérdida de tiempo. El mar de impresiones era tan extremamente diverso que tuve que ir allí a formarme mi propia opinión.

Para mí, conocer en vivo a Marco Beteta sí fue una agradable sorpresa. Muy extraño porque nunca hubiera imaginado saludarlo en persona, pero a la vez muy entrañable: me dio un trato humilde, de camarada. Me gustó encontrarme con un tipo extremadamente trabajador. Me contó que se cuida e intenta llevar una vida sana porque no para en todo el día. Me mostró sus proyectos y quedé asombrado: aparte de todo, pinta. ¿A qué hora? pregunto. Para todo hay tiempo, contesta seguro: El secreto, la cura contra el cansancio - según él - es amar lo que uno hace.
Como yo ama la comida de todo tipo, y quedamos de muy pronto irnos a echar unos tacos, sopes o garnachas juntos (!!!!!!!). Ahora resulta que yo (!!!) le voy a recomendar al mismísimo Marco Beteta buenos lugares de taco y garnacha. Qué maravilla. Seguiremos informando.
Mientras tanto, por si quedaba duda de lo inspirador que fue ver de cerca a este señor, debo decir que estas vacaciones de Pascua retomé el hábito de pintar que había dejado hace dos años ya "por falta de tiempo".

Y tengo que contarlo: su oficina es exactamente como la imaginaba. Excepto por el despacho en el que él trabaja (un espacio vanguardista y trendy), todo irradia un peculiar toque decorativo tipo galán de telenovela de los años noventa. Espejos en las paredes, esculturas realistas de mujeres, tibores, sillas de piel negra...No sé, muy Luis Miguel en Acapulco '92. O algo así.

*Ah. Por cierto, a diferencia de Marco Beteta, Bratislava sí fue una decepción. Es una especie de Toluca (probablemente la ciudad más fea de México) en su versión de Europa del Este, con un toque desmesurado de capitalismo. Aún así, en lugar de desanimar a que la visiten, creo que siempre que sea posible, lo más saludable es ir a ver por uno mismo.


lunes, 29 de marzo de 2010

La mera verdad, yo sí

Atención: Muy probablemente voy a chillar escribiendo este post.

It began in Mexico City. (In la del Valle, of course).
Desde aquella legendaria portada con Ana Claudia Talancón sobre una cama de chiles que todos en mi ciudad recordamos, me volví fan de la Revista Chilango. Años más tarde, por razones (creo) más de vida que de trabajo, conocí en persona a la maravillosa Conejita de Indias, una mujer chilanga, guapa y extraordinaria que entoces trabajaba en la revista, y gracias a ella mi amor por
Chilango creció todavía más.
Cada año por estas fechas, esperaba y compraba la
Guía del Taco Chilango. Todavía recuerdo que en la edición de 2009, con un Sharpie iba palomeando cada una de las taquerías que recomendaban, leyendo con atención cada reseña y sus recomendaciones, visitando con mi hermana cada lugar enlistado.

Mi entorno inmediato me lo dijo muchas veces:
Tú deberías escribir en la Chilango. Tú deberías hacer la Guía del Taco. Mi voz interior concordaba: Yo era un tipo con pasión por los tacos al pastor (y pasión por escribir) que seguía y recomendaba la Chilango, la leía cada mes con avidez y además se sentía inspirado por el equipo que en ella trabajaba.
Ver mi nombre un día en la
Chilango no era un deseo, más bien era un sueño frustrado, una obsesión desaforada, un pensamiento repetitivo: algo grande que en algún momento pensé imposible.
Fue gracias a un afortunado acercamiento con mi igualmente inspirador amigo Ruy Feben - a quien conozco desde niño -, cuando se abrió una oportunidad. Y entonces pasó esto:

Quiero que TODOS se enteren. Ese de arriba, soy yo. El Subcomandante, parte del Comando Taco Chilango. A mucha honra. Que toda la ciudad lo sepa, por favor. Que todos la lean. Que quede bien asentado que esto para mí es verdaderamente el logro de un sueño, justo, tal y exactamente como lo había imaginado, o quizás mejor: mi nombre está POR FIN en Chilango, en buen lugar y en la guía del Taco de este ya inolvidable año 2010.

Estar en contacto con los del equipo, conocer la redacción, escoger taquerías, comer decenas de tacos, entrevistar taqueros y meseros,
ESCRIBIR las reseñas, esperar el tortuoso tiempo entre la entrega y la publicación...sin duda una de las experiencias que más he disfrutado en mi vida. Hoy, cada vez que me vean entrándole a los tacos al pastor, recuerden que no es por atascado: es una obligación por mis queridos lectores de Chilango.

Para mi vida personal, esta publicación es un gran logro, el de un sueño. He preguntado a muchos conocidos que han alcanzado grandes metas cómo se sienten. Sorprendentemente, la mayoría cuenta que al llegar se sienten insatisfechos, siempre con miras de llegar a más, sin sentirse realmente felices. No es mi caso, un servidor difiere: La mera verdad, yo sí. Sí me siento absolutamente feliz. Por supuesto, espero que esto abra muchos y nuevos horizontes a futuro, pero hoy y aquí, no podría estar más contento a este respecto. Pienso en todas esas personas (que no son pocas) que nunca tomaron en serio eso de que yo quería escribir y antes de darme una oportunidad me dijeron "¿Dónde has publicado antes?, tienes que foguearte antes de que puedas colaborar con nosotros". Tómenla, miren quién sí creyó en mí: Expansión y CHILANGO.
Pienso mucho más en mis amigos, en la Conejita de Indias con quien seguro me iría a celebrar si estuviera aquí, en don Ruy Feben y don Javier Caballero con quienes ya celebraré, en todas las personas (que no son pocas) que sí se la creyeron, que me dijeron: deberías hacerlo. Este gusto es también suyo. Gracias de corazón.

No me importa lo repetitivo que pueda sonar pero sí, aquí está la prueba, experimentada en carne propia con resultados que excedieron las expectativas: los sueños SÍ se vuelven realidad.


*La revista Chilango puede encontrarse en todos los kioskos de periódicos y tiendas de la Ciudad de México.

jueves, 11 de marzo de 2010

Adaptación

Ayer fui testigo de la forma en que mi vecina bebé probó por primera vez en la vida el prodigioso jugo de mandarina que a mí a mis 28 tanto me gusta. La primer cucharada provocó una reacción imposible de malinterpretar en la expresión de su cara: aborrecía el sabor. No fue hasta la cuarta cucharada cuando el gesto de disgusto y asco se fue disolviendo.
Preferiría estar muerto a escribir algún día que uno debe conformarse con la vida que lleva. Mi recomendación será siempre al contrario. El conformismo es un defecto mientras que la adaptación es una virtud.
Adaptarse es difícil, no siempre es posible medir el buen sabor del momento presente: pregúntenle a las pequeñajas de seis meses de edad a qué les sabe el jugo de mandarina durante la primer cucharada. Si pudieran hablar, se quejarían igual o peor que muchos de nosotros, desdeñando la situación actual.
Hay que estar dispuesto a beber. Si el destino nos es infiel y no vivimos para contar el éxito pleno, habremos desperdiciado una vida quejándonos. Hay que acostumbrar la boca a apreciar lo que sorbemos en tiempo récord. Todo es cuestión de sed. Adaptación. Sin ella, el soñador y el visionario se disuelven ante el pesimismo. Adáptate. Respira el presente. Bébete este momento.
Aunque tengas un sueño y un camino por recorrer, no hay nada seguro: tu momento es hoy. No te quedes con la primer impresión de tu realidad. Sórbele más de cuatro cucharadas de golpe, agárrale el sabor.
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