jueves, 28 de septiembre de 2006

Definitivamente, Ricky Martin me está imitando...

Primero fue el corte de pelo el año pasado, ahora esto. Justo el martes siguiente a mi examen profesional, durante el cual presenté mi tesina sobre tráfico internacional de menores, Ricky Martin señaló a México y Brasil como los países donde se registran los peores casos de tráfico de personas en América Latina ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Según él, en México hay por lo menos 5,000 niñas que trabajan como prostitutas y que la mayoría de las víctimas en este país son usadas principalmente en la prostitución, pornografía y turismo sexual. Para quien dude de la veracidad y confiabilidad de los datos que un cantante pop como Ricky Martin pueda dar, aquí estoy yo - que ya soy licenciado, graduado con una investigación respecto al tema - para respaldarlo: se quedó corto. En mi trabajo manejo una cifra (basada en informes de la UNICEF, la OIT y el Dpto. de Estado de Estados Unidos) de entre 16,000 y 20,000 menores explotados sexualmente al año en México, situación alarmante ya que no existen leyes que los protejan, por lo que es urgente la entrada en vigor de la Convención Interamericana sobre Tráfico Internacional de Menores (de la cual, Brasil sí es estado parte, mientras que nuestro país - que fue anfitrión para la negociación de este ambicioso convenio - lleva más de diez años sin intercambiar los instrumentos de ratificación que permitan proteger a l@s niñ@s de tan atroz delito. Además, la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas está congelada y esperando su revisión en la Cámara de Diputados.)
No necesito decir que me parece excelente y grande que figuras públicas utilicen su voz y fama para hacerse escuchar en cuanto a estos temas. Sin duda, una denuncia mía es casi anónima, pero la de Ricky Martin puede llegar a poner sobre la mesa ideas, especialmente en una región del mundo en la que pocos leen y nadie escucha a nadie, como es América Latina.
Y además, la canción de Drop it on me me prende. Así que absténganse de criticarlo, porque entonces me estarán criticando a mí, que soy su modelo a seguir. Muchos otros "artistas" igual o más de famosos no saben ni dónde está Brasil. No necesito decir que voy a enviar mi investigación a la Ricky Martin Foundation, en una de esas me pide que lo acompañe de gira por el mundo y de paso le hago los coros en sus conciertos.

domingo, 24 de septiembre de 2006

Las 10 lecciones [Dígame Licenciado...]

Por fin, después de mucha espera, estoy graduado: soy oficialmente Licenciado en Relaciones Internacionales. Fue el jueves 21 de septiembre de 2006 a las 15:00 horas en la Biblioteca Manuel Gómez Morín del ITAM.
Mis sinodales fueron Sonia Rodríguez, Stéphan Sberro y Duncan Wood y mi tesis se llama La Regulación y Actitud de México ante el Tráfico Internacional de Menores.
¿Por qué es deseable la entrada en vigor de la Convención Interamericana ?
Dichas sean las cosas como son: de todos los exámenes profesionales en los que he estado, el menos accidentado y más tranquilo y concurrido ha sido el mío. Salvo una pregunta final sobre la Unión Europea que contesté con un rotundo No sé, todo bien. Y hasta el último día, aprendí mucho. He aquí las diez lecciones más importantes, de las cuales alguien que aún no haya presentado su defensa de tesis puede aprender también.
1. México is the land of make believe. Fingí que escribí bien mi tesis y/o que no me di cuenta de los errores y/o que estaba poca madre. Los sinodales* aparentaron que la leyeron, la corrigieron y les gustó. Me hicieron pensar que me preguntaban algo y yo hice la finta de contestar como un experto. Y entonces, cuando pretendieron estar convencidos, nos sacaron mientras hacían como que deliberaban en privado, fingieron que me aprobaban y así me convertí en Licenciado. Lo que hay que hacer ahora es comenzar a preparar la farsa de que soy un talentosísimo, sensible y atormentado artista.
2. Una vez que se supera la dificultad de hacer creer que uno estudió mucho, sudó sangre e hizo mucho esfuerzo, todos muerden el anzuelo y se la creen. Hasta te felicitan por ser un “alumno ejemplar, no en cuanto a calificación pero sí en cuanto a entusiasmo, que además disfrutó mucho la carrera”. Por lo tanto, cualquiera se puede graduar de cualquier carrera.
I’m living proof.
3. Nunca hay que decir “Uh, qué fácil pregunta”, a pesar de que uno piense que conoce bien la respuesta. El sudor frío que se pasa cuando en verdad no se sabe nada no se le desea a nadie.
4. Los tres pilares de la Unión Europea son (1) el ámbito comunitario, (2) la política exterior y de seguridad común [PESC] y (3) la cooperación judicial en materia penal (justicia y asuntos del interior, JAI).
5. Las emociones son más fuertes que los deseos. Al final, me encantó escribir mi tesis. Pensé que no iba a poder nunca y fui el tercero de mi generación en acabar. La razón: el tema era a-pa-sio-nan-te (Cualquiera puede bailar [y bien], sólo se necesita una cierta canción). Al final, y a pesar de nunca haber deseado en el fondo ser licenciado, dicha sea la verdad casi se me salen las de San Pedro mientras me otorgaban el título.
6. Durante el examen, lo mejor es hablar sobrado (total, para eso uno escribió su propia tesis), demostrar en exceso que se conoce bien el tema. Aparte de que quita los nervios y apantalla a los oyentes, satisface muchísimo mirar fijamente los ojos de cada sinodal (alternadamente claro, para aparentar una seguridad apabullante) y pensar hacia adentro "
estoy hablando. Ahora te callas, me escuchas, y hasta que me dé la gana terminar de hablar no te levantas de aquí..."
7. Nada sirve si no se comparte. Los agradecimientos que escribí al principio de la tesina serían papel y tinta si no fuera por la expresión visible de emoción que les vi en la cara a mis seres más queridos mientras leían. De nada sirve un título si no tienes a quién enorgullecer. Un examen a puerta cerrada no hubiera significado nada.
8. Uno es todos sus amigos. Todos traemos una mochila invisible en la que cargamos a los que más queremos. Quien no-estuvo estuvo, defendió desde dentro y a través de mi voz mi examen, acertó y se equivocó conmigo.
9. La gratitud nace en momentos de potencial vulnerabilidad. Cuando piensas que no va a ir nadie a tu examen y al final llega mucha gente y tienen que poner sillas extra, además de pensar “Perfecto, que se caiga este lugar, que se llene, que reviente, así puedo contar luego en el blog que cayó toda la banda [je]”, entra también un sentimiento desaforado de “tengo que agradecer – proporcionalmente al motivo de su presencia en mi titulación - a toda esta gente algún día." Por cierto, el hecho de tener una sala llena de gente, no sustituye la ausencia de amigos importantes.
10. Lo Doctor no quita lo estúpido. Tampoco lo licenciado en Relaciones Internacionales. Más aún: por lo visto, todos tenemos un licenciado dentro...[ ;) ]
*Salvo honrosas expcepciones (léase Sonia Rodríguez)

sábado, 16 de septiembre de 2006

El muerto

Uno de los pocos rasgos personales – y por cierto, inconvenientemente arrogantes - que no se me han borrado en toda la vida ha sido el profundo amor a la lengua y la expresión efectiva. Soy uno de esos que están seguros que la cuidadosa elección de las palabras puede cambiar el resultado de cualquier mundo.
Mi madre, a pesar de ser la mejor de todas, tiene sus lados obscuros. Sin duda, el que menos aplaudo es su descuidado manejo de las preposiciones, que se acentúa especialmente cuando habla de reposterías y/o panaderías. Me acuerdo perfecto de mi disgusto cuando de niño preguntaba qué había de postre y me contestaba arroz de leche, no arroz con leche.
Peor aún, hasta la fecha, algún día en el desayuno me hace rabiar ofreciéndome pan de dulce, porque entonces en mi mente veo panes de colores hechos de caramelo o literalmente de azúcar, muy distintos al simple pan dulce.
Pero el peor de todos, llega por ahí del dos de noviembre, cuando las panaderías desbordan esos que llamamos panes de muerto, y mi madre se apresura a decirme, ya compré un muerto, para que nos lo comamos con chocolate caliente... Me parece lo más bárbaro utilizar una expresión así, porque en mi mente me imagino ahí un cadáver de esos de película de espantos, sobre la mesa.
Pero es mi mamá, y así la quiero.
Anoche, estuve en la fiesta de cumpleaños de uno de mis más queridos amigos, y me la pasé increíble. Pero hoy, tenía que levantarme a las 6 de la mañana para llegar al trabajo a las siete (7:00 A.M.). Sí, hoy, día en que todos los mexicanos duermen la cruda después del Día de la Independencia, yo estaba obligado chambear. Así que decidí, al igual que uno de los asiduos lectores de este espacio, desaparecer como un muerto, sin despedirme, para ir a mi casa a dormir algo.
Y entonces, al dar la vuelta por la Avenida Revolución, con unos cuantos tragos encima, las luces azules y rojas de muchas patrullas me intimidaron. Alcoholímetro pensé. Ya me llevó...Dos o tres segundos me devolvieron una imagen que ya nunca se me olvida. Al voltear, en el suelo estaba un hombre tirado, muerto. Desde su cabeza y muchos metros hacia fuera y en redondo, el suelo estaba embebido, calado de sangre. Parecía rebanado: no supe dónde quedó una mitad de la cabeza, porque no estaba esparcida por ahí, ni aplastada, daba la impresión de que estaba enterrada en la calle, o más bien de que alguien le había hecho un corte macabro completamente plano, lo cual hacía que su cara en horizontal encajara como rompecabezas sobre el pavimento.
Un muerto, que me hizo pensar dos veces antes de volver a decir yo prefiero morirme rápido, y no de una enfermedad que se prolongue. Su muerte, aunque rápida, fue amarga, dolorosa. Lo sé bien porque me lo dijo el único ojo muerto que se le veía, volteado apuntando hacia arriba, como los de esos desnudos que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Lo sé bien porque su boca abierta y sus dientes limados contra el pavimento enmarcaban una mueca de terror intenso, de agonía, de gritos y sollozos atrapados unos buenos segundos eternos y luego filtrado a través de las grietas del cráneo roto.
Llevaba una camiseta blanca de algodón, y jeans. Como cualquiera de nosotros, cualquier día. No venía ni iba a una noche mexicana, no estaba viviendo una noche especial: no sabía que se iba a morir. Ignoraba lo frágiles que somos, lo poco que se necesita para quitarnos la existencia.
Y horas después, mientras yo pasaba junto, su sangre se secaba, y nadie abrazaba su cadáver, ni siquiera lo cubría con una manta. Su familia, si tenía, no lo sabía. Quizás, antes de irse de casa, tuvo como yo una hermana preocupada que le rogó tener cuidado porque la noche del 15 todos se emborrachan. Quizás no tenía nadie y si debí bajarme y rezarle un padrenuestro y ver si podía dar el dinero para un entierro modestón, para que si nadie lo identificaba hoy no lo llevaran a tasajear a alguna universidad para que los alumnos de medicina aprendan anatomía. No encontré nada en las noticias, ni en los periódicos, a nadie le importó. Nadie lo sabe. No pasó. Esta tarde ya llovió fuerte: muy seguramente, el olor de su sangre joven muerta ya está borrado para siempre. Sepan que anoche alguien murió en Revolución, en nuestra ciudad, mientras nosotros oíamos chistes y bebíamos ron.
Y como su cara partida, de un lado sangrante y del otro seco, la muerte y la vida.
Algo que se me olvidó, es que quizás, la parte seca era la triste, y el lado carnoso que quedó contra el suelo era el contento: el otro extremo de su boca que nadie vió en sus últimos momentos, sonreía. Así quiero imaginármelo.
Porque después de ver eso, esta madrugada, cansado, sólo, crudo, a las 5, muerto de frío, en silencio y en lo obscuro para no despertar a todos los mexicanos mientras dormían, respiré mucho y grande y fuerte y profundo con gratitud por estar vivo, por poder sentir el calor del té de manzanilla con miel más simple bajar por mi garganta y tráquea hasta el esófago y no estar helado. Porque a pesar de todo, aún me quedaba por lo menos un día, y si tenía suerte, me va a tocar estar alrededor de mi madre muchos días para oírla hablar de panaderías y reposterías.
Réquiem por Anónimo, muerto el 15 de septiembre de 2006. Que en paz descanse.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Dos números al acecho...

Siempre que he tenido miedo, la idea esa del tiburón, que te tiene mucho más miedo del que tú le tienes a él, o del perro que huele tu adrenalina, me han funcionado muy bien. De repente, me crezco, me vuelvo predador, en mi mente creo de verdad que el otro me tiene más miedo a mí y la libro, sea lo que sea la cosa temida, porque luego me teme a mí.
Pero ahora, omnipresentes, hay dos números que me aterran. Además parece que están por todas partes. El otro día ahí estaban, riéndose de mí desde el boleto del turno en la salchichonería. Son un dos y un cinco, las bodas de plata. Tambaleando en la camiseta basquetbolera del tipo de enfrente. Son dos numeritos, y no tiemblan en mi presencia, no logro asustarlos, el que se agita con terror soy yo.
Porque 25 es demasiado joven. ¿Está bien no estar en forma a los 25? Porque justo ahora me estoy aficionando más que nunca (y ya es decir, siempre he comido mucho) al vino, y a los quesos, y a la buena mesa. ¿Está bien despertar deprimido y con ganas de morirte a los 25? ¿Es normal detestar la vida nocturna, huír de las fiestas, quedar mal con todos porque a la mera hora no se te antoja ni el humo, ni el baile, ni arreglarte y gritarle al cadenero? ¿Se vale a los 25 querer quedarte a vivir en casa de tus padres todavía? No sé. Será que tanta contradicción de sentimientos es pura inmadurez.
Porque 25 es demasiado viejo. David Bisbal tiene un nuevo disco, y no sé si está bien bajar su nueva canción, porque ya no es como quien la baja a los 19 porque tiene 19. ¿Está bien querer escuchar música todo el tiempo y disfrutar programas malos de tele, y emocionarte con los MTV Awards y practicar en el espejo a quién le dedicarías el premio? ¿Es normal apenas ir terminando la carrera y no ser ni empresario, ni diplomático, ni nnnada? ¿Está bien trabajar de obrero en un call center ya a los 25? ¿Se vale querer largarte cuanto antes lejos de tus padres, aunque sea al cuarto más barriobajero de esta ciudad? Tanto choque interno, ya empieza a sentirse como... como achaque.
Mis amigos más cercanos ya están celebrando su 25 aniversario. Damn. ¿Se vale sentirte sólo, se vale demostrarle a tus amigos que los extrañas mucho, que los necesitas mucho, o como ya somos adultos se va a ver muy needy, muy desesperado y mejor no hay que arrugarse, leer el periódico, comentar que Felipe ya es presidente, verte más seriecito y las arañas...?
¿Se vale tener pena genuina de invitar niñas a salir? ¿Decir niñas, en vez de mujeres? ¿Se vale sentirse inexperto, poco simpático, hablar con uno mismo en la mente y decirse 'duh, la estoy regando, seguro se está aburriendo y está esperando que me acabe el Caramel Machiatto para pedirme que nos vayamos' y no divertirse en sociedad? ¿Se vale estar medio con ganas de no estar y al mismo tiempo odiando no estar?
Tal vez sí, porque todavía tengo 24 y - gracias a Dios - faltan tres meses y un poco más para los 25.
Quizás, definitivamente no. Porque ya en dos meses y tendré 25 años, el primer cuarto de un siglo...

lunes, 21 de agosto de 2006

A mis paisanos

No tengo espacio más que este tan mío para hacerte un homenaje. Pero ya necesito - me urge, nos urge a todos - que la vida nos haga justicia: que si no yo, alguien muy pronto te reconozca como lo que eres.
Mientras, te lo digo aquí: eres grande, estoy orgulloso de tí, y algo mucho más grande que un homenaje aquí te mereces. Algo que puedas leer, que se enteren todos aquí y allá.
Esto es para tí Judith que te atendí hoy y hablamos tan agusto y al despedirte me dijiste muchas gracias, mandaste muchos saludos hasta acá, un abrazo y un que Dios te bendiga, para tí mi tocayo Jesús, para Juana, Margarita, Domingo, Doña Herminia, a María que no sabe escribir y que está orgullosa y trabaja todos los días porque su hijo Edwin es el mejor de su clase y habla muy bien el inglés y le entiende a la computadora, para Antonio, para Cruz que nunca olvidaré y que espero pronto pueda regresarse a Morelia a conocer a su hija recién nacida, y para todos ustedes y los suyos. Los mexicanos que viven en Texas, California, Arizona, Illinois, Kansas, Louisiana y Wisconsin, y también de todos los otros estados que no me toca atender.
Estoy agradecido, contento de haberte servido, de habernos cruzado por teléfono algunos minutos para que desde mi trabajo te dijera como conectar la computee al internet, te cambiara al español tu e-mail, te reseteara la password, o cualquiera de esas cosas. Porque nunca había hablado contigo pero desde que te conocí tú eres mi orgullo. Porque gracias a tí ya se sabe que nadie trabaja más duro que los migrantes mexicanos. Porque las remesas que recibe el país de lo que tu mandas a tu familia hacen crecer la economía. Me haces sentir que ser mexicano es grande. Porque estás roto cada noche después de la jornada pero tus hijos tienen internet, no les falta nada, son bilingües y quieres que sean "gente de bien que sirva a su patria." Eres más grande y más sabio que los que están aquí echados y sí pudieron ir a la escuela. Y porque, con todo y todo, siempre has sido amable, me has tratado bien, has reído conmigo, me contaste un chiste y hasta me cantaste por el teléfono.
Porque me cubriste de honor cuando la añoranza y la nostalgia te ganaron, y en el recuerdo sentiste que mi voz era igualita a la de tu sobrino que vive en México, que seguro ha de tener ya mi edad, también es un joven, que tanto extrañas, y parece que estuvieras hablando con él, con ese acento chilango que acá te choca y allá te conmueve, y así me lo hiciste saber tantas veces.
Porque me preguntaste si había pasado recientemente por tu colonia, y si todavía estaba un puesto de una señorita [que ya es señora casada] que hace unas quesadillas riquísimas, que darías lo que fuera por comértelas, y me pediste que me echara una a tu salud (ya lo hice, tenías razón: deliciosas, y todas fueron pensando en tí, les puse poquita salsa verde, como a tí te gustan).
Porque estás como yo, con preocupación por México, porque sueñas con verlo en paz y bien, porque en el fondo, tu patria te jala pero no te da la vida que tienes allá y vives con el alma en la frontera. Por eso es que cuando me preguntaste, no tuve el valor de decirte la verdad de lo mal que están las cosas, y traté de endulzarte un poco lo amargo, para que no perdieras la esperanza que todos los días te hace soñar y caminar.
Porque me ganaste cuando me contaste que estás prendiendo una veladora a la Virgen por nosotros, los que estamos aquí, porque rezas por nosotros. ¿Sabes qué? Siento que lo dudas, porque hasta ahora no te han reconocido como mereces, pero acá también rezamos por tí, te nombramos, te echamos a faltar, te seguimos sintiendo igual de nuestro que siempre...que no te quepa duda.
Eres grande. Eres México y México te debe mucho. Ánimo, fuerza, que no muera nunca el español, ni los tacos, ni las salsas, ni la risa, ni la educación ni tu cortesía al hablar. Ni tu acento de paisano. Muchas gracias. Muchos saludos para allá, un abrazo fraternal y que Dios te bendiga a tí y a los tuyos, que son también los míos...

jueves, 17 de agosto de 2006

"Eres lo que comes"

Hoy estaba a punto de dejar aquí el mejor escrito de mi vida. Tenía rato de no escribir y justo ahora era mi oportunidad de cambiar la perspectiva de todos mis lectores y volverme un escritor famoso y multipremiado...
Pero uno es lo que uno come, así que esta noche soy dos pizzas de pepperoni con tocino y extraqueso, una dona glaseada y 6 bubulubus (de los chiquitos), y mi calidad de atascón compulsivo me impide cualquier tipo de escritura. Ni modo. Ya será para la otra.

miércoles, 26 de julio de 2006

Una tarjeta postal viviente

Puso en marcha el coche en el estacionamiento y dejó escapar la última bocanada de humo de un medio cigarro que empujó hacia afuera con la mano. Algunas volutas quedaron dentro y lo acariciaron, intuyendo que tenía ganas de un abrazo. Por fin iría de regreso a su casa después de una jornada de trabajo siendo obrero: clientes arrogantes, hacerse de palabras con el supervisor, comer de pie y en movimiento. Quería estar encerrado dentro de su pequeño universo, un coche casi en buen estado. Todo el día había tenido atorada una de esas gordas y agridulces lágrimas que se quedan en la boca del estómago y amenazan con precipitarse hacia el esófago cada vez que la menor brisa de aire sobre la fibra sensible provoca una melancolía leve-sostenida. Quería por fin crear un espacio introspectivo tan riguroso que la permitiera si era necesario trepar por la parte de adentro de sus pómulos hasta caer hacia abajo a través de sus ojeras. Se quitó los auriculares de la música, siguió manejando perdido sobre la gran avenida. Entonces se dijo que se hablaría claro en voz alta, por muy ridículo que fuera, pero su voz no respondió. No salió. No gritó porque no pudo, las cuerdas vocales en coma. En silencio, repasó lo que sentía: satisfacción, cansancio, miedo, felicidad. ¿Felicidad...? Estaba remezclado por dentro. Se preguntaba si era posible que a pesar de no ser la típica imagen de prosperidad existía dentro de sí una felicidad genuina. Estaba a pocos meses de cumplir los 25 y no era ni remotamente rico, ni famoso, ni extrordinario como siempre había querido. Era más bien normal. Corriente. Inclusive estaba a un día de terminar ese bloque de tiempo que tanto pesó, el símbolo de que siempre no, de que ya no sería lo que había soñado. Por lo menos no de joven. Nadie lo notaba: no era una exitosa perfecta imagen. Por eso lo sorprendía sentirse tan feliz. El júbilo le había dado un puñetazo de esos y lo había encontrado con la guardia baja. Estaba aterrorizado. Mientras manejaba y mucho antes de agradecer al cielo, pensó que, por regla de equilibrio, siempre que había recibido más un día, había encontrado menos el siguiente. Se había hecho hombre pagando (con intereses) las facturas de todo lo que se comió y eventualmente le fueron cobradas. Y entonces murió de miedo por sentirse tan pleno, tan completo. Se horrorizó de lo que podría encontrar quizás la mañana siguiente. Entonces, un corto circuito entre las dos chispas de felicidad y miedo al chocar precipitó un milagro. De repente, teñido de negro transparente, se encontró desprendido de su cuerpo y pegado - como un hombre de Vitrubio - a la telaraña de la noche y desde arriba, miraba pasar los coches del enorme paseo. Aprovechó su cuerpo abstracto, camuflado y nocturno para inducirse el llanto invisible que necesitaba. Así no habría prueba material de que lagrimeaba, nadie lo sabría. Se rompió así porque aunque parecía que mañana se despediría de algo que aprendió a querer, en realidad se despedía de sí mismo. Como en un entierro, sabía que después de mañana aquel estudiante no volvería a existir: esa parte suya, tan secretamente disfrutada, se perdía para siempre. Cuidando no arrugarle la piel a la obscuridad, suspiró fuerte, fuerte, y se dijo adiós. Entonces bajó una vez más la vista hacia lo que reconoció como el Paseo de la Reforma. Con la Diana Cazadora de fondo, iluminada en luces de colores lentamente intermitentes que la hacían única a cada momento, un acercamiento acelerado lo llevó a mirar un hombre joven despeinado, conduciendo un chevy arena cuatro puertas. Tomó de improviso mucho aire porque se maravilló en exceso de poder presenciar cómo en el corazón de México, y mientras alcanzaba a escuchar que desde algún lado de allí adentro se oía a Rosario cantar quedito una canción, una tarjeta postal en movimiento cobraba vida. El tipo sonreía pensativo, en gesto normal y corriente, pero emotivamente feliz con algunas trazas de nostalgia. La estatua luminosa lanzaba una flecha neón al centro de su frente. Aunque nadie lo notaba, aunque no era lo esperado o lo típico, era una perfecta imagen exitosa.

jueves, 20 de julio de 2006

Virtual publicación latina

Estoy contento, la revista electrónica de la Comunidad LAtinoamericana de Juventudes (CLAJ) que se llama ilatina, me publicó en su sección "Nuestra América Latina" un artículo que se llama México y su realidad: Necesidad imperativa de ratificar la Convención Interamericana sobre Tráfico Internacional de Menores. (Sí ya sé, un poco largo).
Pueden bajar toda la revista en pdf aquí. Mi artículo está en la página 30. Atención al artículo de mis amigos Leandro Rivera y Nina Frías, y al poema de Doña Beatriz Paredes.

domingo, 16 de julio de 2006

No soy suficiente.

Necesito tres gargantas más para gritar y que se oigan mis voces. Más cuerpo para nadar entre las posibilidades, que se multiplican por segundo, succionándome. Y hay tantas canciones, tanta sangre, tantos libros, tantos pasos, tantos sonidos, tantas lecciones, tantos tantos que no caben en mi espacio. Pero los quiero todos. Me niego a renunciarlos. Aún eligiendo, siguen oportunidades chorreando mi espera: hay fortuna y hay desdicha aguardándome, pero no puedo bebérmelas enteras porque solamente tengo una boca.
La ubicuidad es mi obsesión irrealizable, que reclama al mismo tiempo que arranque todos los destinos sin dejar de cortar las malas hierbas que se me enroscan y no me dejan andar. Y en eso estoy. Abrumador. Angustiante. Energetizante.
Preciso más agua para llorarla por Líbano, más camas en qué levantarme de soñar sueños distintos, más manos para teclear mientras te acaricio y firmo tu cuerpo y le rompo los dientes a los cínicos y toco atento con los dedos las voces aterciopeladas que algo me dicen desde el fondo de las cuerdas y no escucho porque no hay tiempo.
Me faltan palabras, guitarras y ropa para transmitir al mundo que a veces me siento asesino, o rockstar, o azul, o anónimo, o revolucionario, o triste o muerto. No tengo saliva suficiente para escupir las caras de todos los que bloquean el crecimiento de esta, mi tierra sedienta de igualdad. Mi tierra que confía en mí, cuando estoy así de ocupado.
Y sé que a pesar de ir bien sujeto en esta montaña rusa onírica, voy a caerme y me estoy perdiendo de ti, que pronto te vas. De tus soles, tus obscuridades, tus luces, tus cuartos menguantes antes de desaparecer entre la selva de la noche... Y quiero cantarte, comprarte un libro para que lo leas cuando te hayas ido mientras yo sigo aquí con los pulmones saturados de humo en este remolino, darte un abrazo, beber café contigo.
Pero sólo tengo dos ojos perdidos en ti, una mente que es tuya, dos piernas hundidas en el barro, y una única garganta para intentar alcanzarte.

miércoles, 5 de julio de 2006

Me encanta

Me encanta abrazar gatos, sobre todo cuando hace frío y mientras me acuesto a ver alguna buena película de miedo en la tele. Me gusta ser testigo – y partícipe - de la victoria de algún país pequeño sobre un país grande en cualquier deporte o arte o ámbito. Me conmueven las sonrisas espontáneas que salpican furtivamente mi camino, en especial si la persona es muy vieja, o físicamente muy fea. Adoro oír la voz nerviosa de una madre que busca a toda costa ensanchar las oportunidades de vida de sus hijos porque los amó mucho antes de que nacieran. Me fascina ser un testigo anónimo del discreto guiño de la estatua de la Diana cazadora iluminada de noche sobre el paseo de la Reforma. Me encanta chuparme los dedos después de mojarlos en el queso tibio de los nachos y también emocionarme escuchando la voz de Mary J. Blige después de la de Bono sin poder contener uno que otro tarareo o gesto brusco o mueca siguiendo la música. Me gusta también pensar que soy mexicano, español, libanés, colombiano, francés, polaco, israelí, checo y rwandés al mismo tiempo; y que le debo todo a todos los países. Me mata imaginarme el octavo beso de la octava vez que amanezcamos borrachos besándonos a la orilla del Sena. Me gusta el olor a nuevo (en la ropa, los cuadernos y las personas); me encanta el olor a viejo (más bien en los libros y en los viejos). Disfruto oír la guitarra y la voz de los músicos que se suben a los autobuses a cantar buenas canciones. Me caen bien las madres solteras y l@s viud@s. Amo las formas espirales, como las de los caracoles o las papas curly o los cables enrollados en los dedos o los mechones de pelo rizado. Y leer y soñar que soy un personaje en un libro que luego se hizo película. Adoro saludar con gusto a los desconocidos por la calle, compartir ideas con los taxistas, reír con los dependientes, abrazar a los compañeros. También sentir cómo el olor de tocino recién frito por las mañanas sube desde la sartén hasta el pico de mis narices. Me fascina que me presenten gente extraña. También saber que mi amiga Pamela anda de viaje y está contenta y bien y ahí va. Me derrite el sabor de un buen cigarro compartido con alguien como Alexandra Uribe o como mi hermana o Christopher Sours, especialmente después de una cena pesada de por ejemplo, pasta con carne seguida de un buen café y una copita de Magno y claro, me encanta que leas esto que escribo. Y tú?

miércoles, 28 de junio de 2006

Blond or Brunette????

O sea, ¿que si rubia o morena???
BOTH!!!! [o sea que LAS DOS!!!]
Estas son dos de mis grandes amigas, María (left-blond) y Zaira (right-brunette), en la boda de Pau Barona el sábado pasado. Las dos se ven re-bien y no cabe duda que el mejor accesorio para un hombre es siempre una mujer guapa, ya juzgarán ustedes que tal se me ven dos...tenía que compartirlo!

lunes, 26 de junio de 2006

De los taxistas

"These precious illusions in my head
did not let me down when I was defenseless
And paryting with them
is like partying with invisible best friends"
Alanis Morrissette, Precious Illusions, Under rug swept, 2002
Rompo el silencio porque acabo de pagar sólo 40 pesos por aprender mucho.
Nos dejaron salir más temprano en el trabajo, decidí tomar un taxi, apagando antes de subir, mi Marlboro light apenas empezado por no molestar al taxista. Fumaba. Me ofrece un Delicado, que me supo a Nat Sherman, porque la conversación fue de lujo.
En estos días de incertidumbre (y esto va especialmente para tí, que estás igual que yo, en tiemposde errores e introspecciones - te mando un beso -), la de hoy fue, más allá de una de las mejores pláticas de taxi de este año o de mi vida, un inesperado bálsamo que me calmó.
Esencialmente: la vida es simple. Un evento bueno te mece en sus ligeros brazos a través de un periodo malo.
Me hablaba de los eventos reconfortantes, rejuvenecedores, energetizantes que pueden vivirse cada día si se está atento. La mujer más bella que se ha visto abraza junto a su taxi a su novio que va sobre una Harley "bieen bonita" y le dedica una sonrisa. Nadie más que él se percata, y ella se convierte en un monumento orquestado sólo para sus ojos.
Me contó cómo, entre sufrimiento y sufrimiento, amó los dos eventos más emocionantes de su vida. El primero, hablar con Manuela Torres (cantante) en el programa de Siempre en Domingo durante 5 minutos. Resulta que cuando adolescente estuvo en la inauguración del teatro San Rafael con la obra Mi Bella Dama, que protagonizaba esta mujer, y se quedó muchos años de su vida enamorado platónicamente de ella, pensando en ella, muriéndose de amor por las noches, buscando en la novia en turno los rasgos de la estrella de teatro. Hasta que ya casado, un muy mal día se convirtió en bueno porque habló con ella, su "primer amor". Y entonces estuvo feliz durante "como tres meses".
El segundo, encontrar a un viejito montando un telescopio a eso de las 5 de la tarde, y ser invitado por él a ver, a plena luz del día, a Venus con todas sus lunas. Nunca ha olvidado la fascinación que le causó: todavía se estremece al contarlo, pues ocurrió en medio de una pérdida mayor en su vida, fue una imagen mental que ayudó a superarla y ahora le sigue emocionando.
Me siento un poco tonto al decirlo, pero también me emocioné yo.
El punto es que después de estas señales, no hay cabida, no quiero, no es posible, quejarse o sentirse triste.
Mejor declararse a la espera de un nuevo evento...
Con todo el miedo de no tener suficiente poder de convocatoria, los invito a compartir uno de estos buenos momentos de taxi en los comments...qué dicen?

viernes, 23 de junio de 2006

Justificación al Silencio II

Ya estamos en verano. Podría pensarse que la época estival es época de cosechar ideas y escritos dorados, pero este año el clima no favorece al sembrador. Si de conmemoraciones hablamos, el 21 de junio de 2006, marca el día de mi historia personal en el que me convertí en una bestia, en el que probablemente hice lo peor que podría imaginarme, que es tan aberrante que ni siquiera con ustedes puedo compartir. Demasiada vergüenza. Supongo que todos tenemos nuestro día malo, en el que escapamos de nosotros mismos, y cuando regresamos a habitar el cuerpo nos damos cuenta que laguien en nuestra ausencia se puso a hacer estupideces a nuestro nombre. Bueno, a decir verdad, esto fue lo que salió de ahí. Todo sea porque lean la página...
Fuera de eso, mis ideas en clase no han estado muy elocuentes tampoco. Está cañón que un aspirante a escritor tenga una idea que no logra expresar/materializar claramente porque no encuentra las palabras exactas. Quiero explicarme que tal cúmulo de malas rachas responde a mi falta de horas de sueño, ahora que no tengo tiempo de casi nada.
Todo en mi vida indica, que mejor me quede callado mientras los astros se acomodan, porque estos días salir del silencio ha sido tropezar. Y caer.
Supongo que tiene que ver también con la elección. Ya a nadie le conviene que a estas alturas el movimiento de los 400 pueblos siga manifestándose - acarreado o no - encuerado en Reforma. Es tiempo de silenciarlos, anoche lo ví. No es momento de gritar que la Convención Interamericana sobre Tráfico Internacional de Menores sigue sin ratificación válida en México. Es tiempo de callar. Esperar a que se calmen las aguas, a que salga un ganador.
Por eso estos próximos días, no prometo nada. Calladito me leo más bonito. Y esta se convierte en mi segunda justificación al silencio en la historia de este blog.
En fin, sólo decir que no puedo dejar de escuchar todo el tiempo una canción que se llama Lejla, de un tal Hari Mata Hari, que según esto es el ruiseñor de Sarajevo. Lo creo. No hay nada que tire una buena voz, una interpretación sensible y una instrumentación creativa y bien hecha. La canción está no sé si en bosnio o en serbocroata, pero es una lengua preciosa y la música me suena a todo. Hay que bajarla.

martes, 13 de junio de 2006

¿Cuánto cuesta aprender? - Te pagamos.

"You live you learnYou love you learnYou cry you learnYou lose you learnYou bleed you learnYou scream you learnYou grieve you learnYou choke you learnYou laugh you learnYou choose you learnYou pray you learnYou ask you learnYou live you learn"
Alanis Morrisette, You learn, Jegged Little Pill, 1997.
Amados tres lectores:
Creo que es justo hoy el día en que tengo que contar esto. Quería encontrar un trabajo de verano mientras termino la carrera. Y caí desde el 5 de junio en un call-center, en el que voy a estar ocho horas diarias atendiendo gringos que tienen problemas con su módem, por un sueldo por hora ínfimo, y sólo un día de descanso a la semana. De momento, estoy en entrenamiento, es decir, me están pagando por aprender. Yeah.
Hoy estoy algo encabronado porque alguien utilizó la palabra nigger en un juego durante clase. Una de esas cosas que te desbalancean y te caen como balde. Así que es momento de recapitular, y buscar los puntos positivos que son muchos, y que moría por compartir con ustedes tres.
La neta es que he de recordar hoy, que hace unos días se me cayeron los lentes a la banqueta mientras caminaba literalmente bajo la luz de la luna que está haciendo – que sin duda nunca hubiera visto de no ser porque voy bajando del metrobús cada noche a eso de las 23:30 - porque la neta es que estoy tan feliz en esta chamba, que iba cantando tan fuerte y tan rico y tan intenso la canción* que sonaba en mi iPod que se me zafaron los lentes. Justo ahora que ya termino la carrera y están casi en la puerta las próximas ofertas de trabajo para un futuro "ejecutivo de alto nivel", creo que más bien me gustan trabajos medio negreros como este.
En este training, somos 22 personas. Hay una zorra, una guapa, una wannabe-gringa, un wannabe-británico, un hippie, un étnico, un nacazo libidinoso, dos homosexuales, un medio cholo, un cineasta, entre otros. Todos son valiosísimos. Lo delicioso, lo que me seduce, lo que me encanta es que, hasta ahora por lo menos, nadie los ha etiquetado así. No he oído ni un comentario sobre nadie utilizando esos términos. Nadie ha señalado a nadie por nada. Y no suena como ninguna escuela en la que he estado los últimos 10 años.
Fuera de una aceptación y celebración generalizada de todo lo que tenga que ver con drogas, lo que más contrasta con la actitud de un aula universitaria mamona es la propensión a reír de lo que sea. Un leve estímulo, aunque sea repetido ad náuseam, sigue causando risa, al parecer sincera y franca.
Para un arrogante empedernido, subirse al metrobús cada día, aprender a usar la tarjetita, pararse junto al acordeón gris del vagón** justo cuando va subiendo a la glorieta de Insurgentes y sentirse irremediablemente frágil, insignificante, mortal; es medicina.
A eso sumémosle detalles y aprendizajes invaluables. Como esos en los que se te quita la lujuria que sientes por la guapa con cuerpo de diosa de a una, en cuanto conoces a su esposo y a su hijo – por cierto, hermoso el chavito - , y ves cómo son una familia increíble, de gente joven, trabajadora y luchona. Y entonces te mueres porque sean tus amigos. Y no es que no adore a mis amigos juniorcitos, lo que sí es que alguien como estos dos me da aún más razones para admirarlos.
Me pregunto si alguno de ustedes ha escuchado el terrible rumor que hacen los campesinos indígenas mientras marchan en ropa interior alrededor de sus esposas que están paradas en el monumento a (creo) Nezahualcóyotl totalmente desnudas bajo el sol defeño tan recio, para manifestarse y obtener justicia, porque quieren trabajar y no pueden. Abrumador. Merece un post entero. Coming soon.
En fin, creo que estoy tan feliz porque justo así deseo que sea la sociedad mexicana. Abierta, incluyente, más que tolerante y libre de prejuicios, amigable. Encuentro absolutamente delicioso el hecho de que a nadie le importe por dónde vives, cuánto sacaste, qué coche traes, a qué país te fuiste en el verano, cuántos idiomas hablas, lo chidos que están tus jeans, qué hace tu papá, a qué antros vas...Refrescante. Porque entonces, lo que brilla, si es que brilla algo, eres tú mismo por lo que eres y lo que piensas. Y no hay necesidad de demostrar nada. Ni de saber nada. Ni de poseer nada. Sólo hay que estar. Wow. Y entonces se aprende.
Más que lo que dan en clase, sólo escucho. Escucho historias sobre los aztecas que me hacen genuinamente abrir la boca, nostalgia y añoranzas del - nunca vivido - festival de Woodstock en el ’69, impresiones de un pseudo-prefecto de secundaria, escucho atento cuentos chinos narrados un exagerado y artificial acento británico, recibo las mejores recomedaciones de películas del cineasta – con quien, creo, congenio mejor... ¿será la parte creativa? -, comparto opiniones con hijos de migrantes mexicanos en Estados Unidos (que abundan y son chidísimos)... Y nunca aprendí nada así en la super-carrera en la que además, no sólo no me pagaron sino que me cobraron.
Y en fin, que a pesar del incidente racista de hoy, esto es sin duda uno de los trabajos en los que más he aprendido, me he sentido más a gusto, y he valorado más mi vida. La he equilibrado además. Así como lo leen. Los invito a buscarse, aunque sea por unos días, un trabajo así. Salir de nuestra supuesta preciosa y privilegiada burbuja, ponerse en los zapatos de la mayoría a la que por desgracia o por fortuna, no pertenecemos en nuestra vida cotidiana. Es la clase de sociología más rica a la que jamás he asistido. Y pagan.
Me viene a la mente uno de los primeros días, en que cada quién tenía que decir su nombre y un sólo adjetivo que lo describiera. ...lucky, contesté...
*Por cierto, la canción que iba cantando feliz cuando se me zafaron los lentes fue Real Thing de Bo Bice, buena eh, buena.
**Si no entienden qué es el acordeón gris, eso es porque no se han subido nunca al metrobús. Porfa háganlo. Créanme.

lunes, 5 de junio de 2006

El último post.

"When she first heard of Hare Krishnas, she didn't hear right. She heard 'Hairless Christians'[...] Hindus, in their capacity for love, are indeed hairless Christians, just as Muslims, in the way they see God in everything, are bearded Hindus, and Christians, in their devotion to God, are hat-wearing Muslims." Yann Martel, Life of Pi.
Bueno, resulta que hay una película que se llama The Omen, que creo, habla de que el anti-Cristo nacerá mañana, el 06-06-06. Qué miedo. Caminando por la ciudad de México, con este clima lluvioso, frío, tétrico, charcoso; el ángel de la Independencia en remodelación, momificado, vendado en negro, amordazado...buen escenario para el fin del mundo.
Y si de verdad todo esto se acaba mañana...qué triste. Tan bonito que era esto de bloggear y apenas empezaba a jalar. Y entonces sí que no dejaría de fumar...habría una fila de gente esperando su turno en el juicio final que no veas. Y pues bueno, quien fuma sabe que es una deliciosa y corpórea manera de pasar el tiempo. Aunque es corpórea en tanto que mata algo vivo. Quién sabe en qué condiciones estaríamos. Una cosa si es segura, le pediría al de adelante de mí que me guardara el lugar para ir a conocer celebridades. Mr. Koffi Annan, what a pleasure to meet a dreamer that was indeed successful. Señora Bachelet, toda mi admiración. Hey Bono! How great to meet a dreamer that was indeed more successful than Koffi Annan. Alizéeeee, mais tu es plus belle qu'en vídeo, est-ce que tu savais que tu étais très connue en Mexique? Oui oui...Hey Beckham, I loved that you always copied my hairstyle, how did you do it? You know mate, the thought of you and Victoria made me sin a lot of times...
Tal vez nada de eso pasaría en el fin del mundo. A pesar de la tristeza, habría muchos lados positivos. Se aclararían muchas dudas. Por ejemplo, quién mató a JFK. O, por qué las mujeres sólo ven tu belleza cuando te pones camisa y te rasuras y te peinas bien, y nunca la encuentran cuando no. Igual y sabríamos por qué los niños muriendo de hambre en África, a pesar del Dios misericordioso. O, por qué razón siempre que quería ir a los baños del ITAM invariablemente los estaban limpiando. Más aún, por qué coño siempre que iba a cenar tacos llegaba a tocar el señor de los ojos tristes sus canciones melancólicas en la guitarra, y por qué me miraba, arruinándome el placer del atasque...
En fin, si es mañana, lo primero que querría saber es si de verdad el Dios en el que creo existe. Capaz que la religión verdadera es otra, y un hombre con la piel azul, muchas manos y un tercer ojo nos recibe bailando y nos reclama haber comido tanta carne y tanta leche de vaca. Oops. O en una de esas suena el gong supremo y el Dalai Lama sonríe con cara de ya la hice mientras baja Buda sedente. No estaría mal, sobre todo si tiene panza como yo. Quizás el dios verdadero es Alá, o simplemente el Sol. O ninguna de las anteriores. Eso sería lo peor.
Lo que sí es que cualquiera de ellos que sea, creo, nos perdonaría. Nos ha entendido, nos entiende y nos entenderá. A muchos, nos ha dado a manos llenas. Lo decente de entrada sería agradecerle, ya luego le preguntamos educadamente con leves toques de reclamo qué pasó con los demás que no tuvieron nuestras mismas oportunidades.
La cosa es, vivir sabiendo que, si mañana se acaba el mundo, ya disfrutamos, comimos, bebimos, bailamos...que nos levantamos todos los días de nuestra vida en busca de alguna forma de amor, y siempre [o si no, oportunamente] supimos que otros, de vidas y/o credos distintos, eran exactamente lo mismo que nosotros.
Así que bueno, me prevengo despidiéndome si es que es este el último de mis posts antes del fin del mundo, haciendo constar de paso que literalmente disfruté apretar cada tecla. Gracias a todos los que durante los últimos días de su vida visitaron este espacio, ojalá nos toque juntos en la fila del juicio (si es que hay tal), para comentar largo y tendido. Y bueno, por si acaso, corran a abrazar a sus bendiciones terrenales, no les quito más el tiempo. Desde aquí les envío, un último abrazo fuertísimo.

miércoles, 31 de mayo de 2006

Cantidad y calidad

Pregunta para tí. Si tú, you know whore you are. ¿Calidad o cantidad? Te la hace alguien a quien le faltan cantidad de calidades.
O sea que, me vas a decir que, por poner un ejemplo, entre un corriente enorme pastel de Sanborn's enterito y lleno de merengue; y un pequeño y refinado éclair de El Globo, que no te tapa ni el agujero de una de tus muelas, prefieres comerte el segundo. Pues no te creo.
La calidad siempre es discutible. Por ejemplo este post, será calidad si cantidad de gente que visita declara - después de secarse las lágrimas producto de la introspección que las ideas recibidas por sus ojos y desde mi mano provocaron, cambiándoles sin remedio y para siempre la vida, y haciendo de su entorno un mundo mejor -, que este escrito es bueno. En pocas palabras, la calidad siempre será relativa, a menos que hablemos por ejemplo, de qué tan resistente e irrompible es un paracaídas. (La idea inicial era escribir condón, pero me dio corte intentar describir un escenario en el que, generalizadamente, la gente prefiriera, y considerara bueno el hecho de que el preservativo en cuestión se rompiera: diga lo que diga la economía, no es racional {Aunque ahí también entrarían las preferencias y la moral y bla, bla: para explicar cómo a pesar de que el cigarro es considerado un mal, yo prefiero más cigarros que menos}). Ahora, a pesar de lo que la teoría pudiera indicar, la realidad es que muchos de nosotros preferimos muchos "vuelos en paracaídas" arriesgando un poquito la calidad que solamente uno de alta calidad.
Una prueba está en que sigues leyendo esto, que no es más que muchas, muchas, muchas palabras. Parangaricutirimícuaro. Bla, ble, bli, blo, blu. Y eso es porque prefieres leer más que mejor, o si no ya hubieras dejado de leer. A menos que opines que esto que escribo en estos momentos es de una altísima calidad, con lo cual te invitaría a que escribieras en el libro de visitas. ¿Cómo es eso de que less is more? Pues entonces nos encueramos todos o qué. More is more.
Ahora, al celebrar la cantidad, hay siempre que especificar cantidad de qué. Ahora que la cantidad de kilos en mi zona abdominal ha aumentado, no puedo preferir tal cualidad, a pesar de que es una panza de calidad. Desde este enfoque, mientras más cantidad de músculos tenga, mejor.
Lo mismo con los bebés en México. Ahí sí: calidad de tiempo, muy por encima de cantidad de chamacos. A menos burros más olotes. (Nótese, que este refrán no busca disminuír, sino aumentar, y lograr calidad a través de la cantidad).
Y así, al momento de votar por un presidente en 31 días el debate persiste: ¿calidad o cantidad?
[Obvio, este bizarrísimo escrito, está concebido - más que para dar hueva - para generar ciertos pensamientos complementarios, para que al final juntemos muchas ideas y armemos un escrito plural y de calidad, digno de la mismísima Wikipedia. Saludos]

domingo, 28 de mayo de 2006

Sólo por comentar,

porque acá ando sólo, encerrado y quesque estudiando para el último examen del semestre mañana. Abajo están mi tío, una amiga de la familia y los compadres. Seguro alguno se pone jarra.
Porque el alimento más nutritivo para todo espíritu es la conversación...Oír historias, compartir ideas, intercambiar impresiones mmhhhh qué delicia. Si hacemos un análisis fisiológico, para eso está hecha la raza humana: para comunicarse. Fíjémonos en las manos, en la lengua, en las cuerdas vocales...
Hoy comí, en una de esas reuniones tan mexicanas de domingo - a ritmo de Gloria Estefan (Mi Tierra) y otros clásicos discos generalizadamente preferidos desde hace años por la gran familia mexicana -, que repelen al mismo tiempo que atraen, con los compadres de mis papás, que este año cumplieron 50 años de casados. Cincuenta. Increíble. No sé si puedo pensar en vivir más de 50 años en un mismo lugar, si en 50 años tendré los mismos amigos, o hasta contacto con mi hermana. Y ellos viven juntos y no se han separado. Historias más fascinantes que la misma ficción. Ella era guapísima en aquellos tiempos, él, chaparrito y celoso.
Igual y exagero, pero qué privilegio compartir con ellos. Mi admiración y mi respeto, no sé cuántas veces se los dije. Se vé que tienen sus dificultades, pero digo, después de ese tiempo...
Creo que eso es el amor. No el romanticismo, ni la cursilería, ni el besito, ni siquiera el sexo altamente satisfactorio. Creo que es tolerar y aceptar a una persona tanto tiempo...Qué belleza. Estoy en serio sorprendido.
Y bueno, comentado está. Feliz domingo.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Cultura Pop: evidencia de que el tiempo no perdona / Pop culture evidence: Time doesn't forgive

Nada es para siempre. Al término de mi carrera, durante la cual me hice de una considerable cultura pop, y mirando hacia el pasado, existen personas, eventos y sucesos que indican que el tiempo pasa implacable y no pasa en vano. He aquí los tres íconos de mi cultura pop reciente que me hicieron sentir más viejo. OK HABÍA MUCHOS LINKS, pero no se pudieron subir bien al Blogspot, así que de momento dejo el texto mientras busco una solución.
Nothing is forever. About to finish my career, during which I acquired quite a considerable pop culture, and looking back to the past, events and people indicate that time goes on inevitably. Here my own personal pop culture indicators that make me feel older.
1. Rosa López a.k.a Rosa de España
En 2001, un nuevo reality show, Operación Triunfo, intoxicó las pantallas de España y América Latina, pero más especialmente, mi casa. Todavía hoy, casi un licenciado maduro y futuro ejecutivo de alto nivel, me emociono al escuchar cantar a Rosa, o al ver un video de aquél programa, que al paso de los años se perfila como el BEST EVER FOREVER en mi vida. Nunca olvidaré la final: al hoy rubio, maleado y devaluado David Bisbal llorando, abrazando a su padre, de la guapísima Chenoa (sin duda el mejor concierto al que he ido), y de Rosa, la gordita de la voz excepcional, ganando contra toda expectativa. En ese entonces, la que se convirtió en Rosa de España era de verdad gorda, se veía más o menos así y así, y era conocida como la gordita de ese programa que canta.
Hoy, Rosa de España ha perdido casi todo rastro de grasa y luce así. (¡!!!!!) En la segunda edición de Mira Quién Baila, parece que se trata de otra persona. Es delgada, y con aires de femme-fatale, algo así. Prueba indiscutible de que hay muertes en vida y de que el tiempo pasa arrasando con toda la grasa posible. Por cierto, algunas cosas no cambian: parece que también ganará este nuevo programa.
Por cierto, después del furor de OT1, vino OT2 (soberbio también), y vamos por el OT6. Si por ahí hay algún fan, aquí una página para saber qué fue de todas aquellas estrellas de Operación Triunfo, como Beth, Nuria Fergó, Manu Tenorio, Vega, Nández, etc. que nos hicieron vibrar cuando éramos inexpertos. http://operaciontriunfo.blogia.com/
2. Britney Spears
Esta es fácil de explicar, dado el comportamiento reciente de la que algún día fue la princesa del popMe acuerdo la primera vez cuando en la pantalla gigante de un antro veía el famosísimo video de Baby One more time, era 1999. Esta mujer fue la reina de mis sueños, el cuerpo perfecto, la mujer perfecta. ¿Quién olvida las imágenes del vídeo de Don’t let me be the last to know ? Y personalmente, el Overprotected Remix bueno, mmmmmh... La fantasía perfecta lucía así. También así. Sin duda, aquella Britney que nos volvía locos ha muerto. No tengo nada más que decir, sólo resaltar que aquella mujer está casada a un padrote naquísimo, que ya la embarazó por segunda vez, que parece como una de esas gringas que arrestan en el estacionamiento de Walmart por fumar metaanfetaminas y se ve así, así, así, e incluso así. Y así se veía esta semana. Dios Mío, el tiempo vuela y arrasa con toda la belleza posible.
Do I really need to explain why this once iconic beauty represents how time flies and everything fades away dramatically???
3. Vicente Fox
En el año 2000, todos los mexicanos creímos que por fin, el régimen del PRI se terminaba, comenzaba la democracia y, lo más importante: por fin todo iba a cambiar. Gracias a Vicente Fox, quien se veía así el día de la toma presidencial.
Hoy, los mexicanos además de que nos damos cuenta del paso del tiempo porque todo sigue exactamente igual o peor que antes, tenemos la cara de Fox para recordárnoslo. Todavía no se han cumplido los 6 años de mandato presidencial y Fox ya se ve así, como si hubieran pasado unos 50. No cabe duda que gobernar este país es extenuante.
Well, this is Mexico's president. He used to be really vibrant and youthful when he started his mandate. It seems like governing a country like this really makes you very old. It seems like he's aged 200 years, and he hasn't even finished. Time goes by, we're all sooo old...

sábado, 20 de mayo de 2006

No ha plazo que no se cumpla!!!

On vacation? http://daisypath.com/cache2/1/000001011.png

Bueno, la cuenta regresiva ha parado de contar. Qué emoción poder compartir esto con el mundo.
Queda siempre la duda: si por alguna razón no tuve bien el examen de finanzas, dfinitivamente no lo estoy y lo sabré hasta el 31 de mayo...mientras tanto, wow, días de agradecimiento...

viernes, 19 de mayo de 2006

Hung-over over Mariachis

Estoy MUY crudo. Me pregunto cómo y con quién habrán acabado todos anoche cuando apliqué la retirada todavía a buena hora.
El último jueves de cada semestre se organizan en mi universidad los mariachis para celebrar a quienes terminan la carrera. Por fin anoche fueron mis mariachis de graduación. Espero.
Bien dicen que hay que tener cuidado con lo que se desea: tanta tristeza tenía yo de irme, tantas ganas de continuar mi vida de universitario, que mi destino depende del examen de finanzas del miércoles: si repruebo, mi graduación no es en agosto, sino hasta enero de 2007.
Pero algo en esta cruda y en este dolor de ojos deshidratados me hace pensar que lo que ayer celebré fue mi graduación.
Todavía sigo medio dormido, la garganta me duele muchísimo (tres cajetillas enteras en ocho horas, y varios gritos de pásame la botellaaaaaaaaaaa a todo pulmón...), no soporto la cabeza, ni la luz, ni el sonido del teclado que yo mismo escribo. Suena a que anoche estuvo increíble. A que mis grandes amigos, lo mejor que me llevé de estudiar esa carrera, estuvieron conmigo, y pocos faltaron. A que estuvimos felices de cantar nuestros mariachis. A que se acabó, pero me los llevo. A que llovió y diluvió y poco importó para que siguieramos brindando. A que es poca madre graduarse, y alegrarse de que otros se gradúan, y que otros se alegren porque -por fin -, saliste...A que es una gran sensación sentir que todos los que quiero están bien, van bien, y no hay nadie de mi gente de la escuela sobre quien pueda decir "pobre, le ha ido bastante mal", nadie. Todos nos graduamos. Todos nos vamos de ahí. Y algo indica también, que esta no es para nada la última vez que voy a estar crudo después de compartir toda una noche con ellos...
De verdad me voy, para mi estado creo que el post quedó increíble, con foto y todo (no es de los mariachis de anoche, se me olvidó mi cámara, pero en cuanto las envíen las postearé), que quede aquí asentado que falta una crónica más detallada que se subirá en estos próximos días. Pero sé que los coreanos están monitoreando, y la verdad son un público apreciadísimo al que no quiero perder, pues aman la eficiencia en el blogeo. Saludos.
Y ahora me voy a desayunar machaca con huevo, que mi santa madre me preparó...
English speakers, translation soon, just gotta go get some breakfast as I'm so hung-over...